{"id":183,"date":"2021-03-30T18:22:11","date_gmt":"2021-03-30T18:22:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=183"},"modified":"2021-10-23T00:14:31","modified_gmt":"2021-10-23T00:14:31","slug":"mi-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/mi-fuerza\/","title":{"rendered":"Mi fuerza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201c<em>Mi fuerza es que no estoy solo en este inmenso mundo\u201d.<\/em><br><strong>Nazim Hikmet<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:28px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En noviembre de 1979 sal\u00ed de la c\u00e1rcel de Devoto al exilio en Suecia. Hab\u00eda estado tres a\u00f1os y dos meses presa. Era mi segundo per\u00edodo en la c\u00e1rcel. El primero fue de 1971 a 1973, cuando sal\u00ed con la amnist\u00eda que dict\u00f3 <span class=\"tool-tip\">C\u00e1mpora<span class=\"tool-tip-text\"> H\u00e9ctor Jos\u00e9 C\u00e1mpora (1909-1980). Pol\u00edtico argentino.  Secretario de Juan Domingo Per\u00f3n durante su proscripci\u00f3n en el exilio. Presidente de la Naci\u00f3n Argentina entre mayo y julio de 1973.<\/span><\/span>. En esta segunda etapa me toc\u00f3 el exilio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El campamento de refugiados -un hotel confortable en un pueblito del interior de Suecia- era limp\u00edsimo, fragante y silencioso. Recuerdo que me sent\u00eda flotar en el aire fr\u00edo y saludable sobre los bosques y me enterraba en la nieve. Nada parec\u00eda real: el idioma extra\u00f1o, el paisaje lunar, el fr\u00edo \u00e1rtico y el silencio c\u00f3smico. Y las costumbres. Y la gente tan rubia, tan fr\u00eda y c\u00e1lida a la vez, cort\u00e9s, blanqu\u00edsima, educad\u00edsima. Era como vivir en una pel\u00edcula como personaje invitado. <\/p>\n\n\n\n<p>En los siete meses de campamento engord\u00e9 catorce kilos. Me hab\u00eda acostumbrado al hambre en la c\u00e1rcel y creo que por eso me atac\u00f3 una voracidad desatada cuando tuve comida a disposici\u00f3n. No me sent\u00eda \u201cyo misma\u201d y era dif\u00edcil saber qui\u00e9n era sin descubrir qu\u00e9 quedaba de la que hab\u00eda sido antes de la c\u00e1rcel. Suecia no era el lugar indicado para averiguarlo. Pero durante cuatro a\u00f1os viv\u00ed dentro de ese personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed a estar con mi hija, que lleg\u00f3 con casi catorce a\u00f1os a Suecia. Nos hab\u00edan separado cuando ella era una ni\u00f1a de diez y me reencontr\u00e9 con una adolescente de catorce a la que no sab\u00eda c\u00f3mo tratar. Trabaj\u00e9 en un geri\u00e1trico y estuve en una asociaci\u00f3n de mujeres latinoamericanas en cuya revista publiqu\u00e9 mi primer relato. Empec\u00e9 a escribir pedazos de lo que despu\u00e9s fue mi primer libro, <em>En celdas diferentes<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a Buenos Aires a fines de 1983. Mi hija, que hab\u00eda formado pareja con un exiliado chileno, se qued\u00f3 en Suecia. Yo consegu\u00ed trabajo a trav\u00e9s de una agencia de empleos temporarios y, luego de un a\u00f1o de andar de un lugar a otro, termin\u00e9 fija en una c\u00e1mara empresaria donde trabaj\u00e9 veinticinco a\u00f1os como secretaria biling\u00fce.<\/p>\n\n\n\n<p>De la gente cercana no quedaba m\u00e1s que una amiga de mi primera juventud. El resto de mis amigos estaban muertos, desaparecidos o a\u00fan exiliados. Con algunas compa\u00f1eras de la c\u00e1rcel nos reunimos casi todo el a\u00f1o &#8217;86 para registrar nuestra experiencia carcelaria con la idea de un libro al que nunca pudimos dar forma. Me dediqu\u00e9 a escribir cuentos y luego novelas. Tuve malas parejas en esos a\u00f1os. Me sent\u00eda cruzada por ideas y sentimientos confusos. Ten\u00eda una sensaci\u00f3n de no saber qu\u00e9 rumbo tomar. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u00fanico que sab\u00eda era que necesitaba estar en Buenos Aires. Mi hija me reclamaba que volviera a Suecia y eso me produc\u00eda un dolor terrible, pero me aferraba a esta ciudad a la que me un\u00edan sensaciones vagas, familiares. Sent\u00eda que solo aqu\u00ed encontrar\u00eda la respuesta -si la hab\u00eda- para las hilachas que no pod\u00eda unir. Pensaba que as\u00ed acabar\u00eda con esa desorientaci\u00f3n que me llev\u00f3 a estar internada en un psiqui\u00e1trico con un cuadro depresivo, un tiempo breve.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda volver a los lugares en los que hab\u00eda vivido, a las c\u00e1rceles en las que hab\u00eda estado. La \u00fanica manera de volver al pasado para elaborarlo y digerir lo que me hab\u00eda sucedido era la escritura. El taller literario de Nicol\u00e1s Bratosevich fue mi tabla de n\u00e1ufrago. Fue el lugar donde aprend\u00ed a poner esas sensaciones, sentimientos y recuerdos tremendos y duros al servicio de la creaci\u00f3n de tramas y personajes para crear con ellos historias imaginarias.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como llegu\u00e9 a una orilla. En 2001 gan\u00e9 el Premio Clar\u00edn de Novela con <em>Memorias del r\u00edo inm\u00f3vil<\/em>, la obra que describ\u00eda la lucha por la reinserci\u00f3n en democracia de una pareja de ex militantes de los a\u00f1os &#8217;70. Y empec\u00e9 a volver. Con la mente y el coraz\u00f3n volv\u00ed mil veces al pasado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large margenFotos\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Feijoo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5325 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Feijoo.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Feijoo-300x199.jpg 300w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Feijoo-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo curioso es que gan\u00e9 el Premio Clar\u00edn en octubre de 2001, cuando estall\u00f3 la Argentina. Con mi compa\u00f1ero nos metimos de cabeza en el movimiento de asambleas. Creamos una cooperativa, La Asamblearia, con el objetivo de trabajar en econom\u00eda popular. Naomi Klein apoy\u00f3 la creaci\u00f3n de la cooperativa y artistas pl\u00e1sticos argentinos que viven en Francia vendieron una obra cada uno para enviarnos el dinero de la subasta. Esto permiti\u00f3 la apertura del local. Con mi compa\u00f1ero viajamos al Foro Social Mundial de Porto Alegre, en 2002, y otra vez nos metimos en la vor\u00e1gine de la militancia hasta 2004. Con \u00e9l, en coautor\u00eda, publicamos art\u00edculos de an\u00e1lisis en diarios y revistas del exterior e integramos la <span class=\"tool-tip\"><em>Znet<\/em><span class=\"tool-tip-text\">Sitio web fundado en 1995, orientado al cambio social y a la lucha contra todas las opresiones. Hoy contin\u00faa como Zmagazine.<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Reci\u00e9n cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de haber ganado el mayor premio literario del pa\u00eds, volv\u00ed a escribir ficci\u00f3n y, en 2006, qued\u00e9 primera finalista del Premio Planeta con la novela <em>La casa operativa,<\/em> basada en la militancia armada. M\u00e1s tarde, escrib\u00ed un libro sobre el exilio, <em>Afuera, <\/em>que gan\u00f3 un premio en Madrid y circul\u00f3 en Espa\u00f1a hasta que -a\u00f1os despu\u00e9s- fue reeditado en Argentina por la <em>Editorial<\/em> <em>Leviat\u00e1n<\/em>. En esas tres obras revisit\u00e9 veinticinco a\u00f1os de mi vida y de la vida de parte de una generaci\u00f3n que fue protagonista de la historia pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Como finalista del Premio Tusquets, se public\u00f3 mi novela <em>Los puntos ciegos de Emilia.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ya en 1985, cuando detuvieron al jefe de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA), An\u00edbal Gordon, me present\u00e9 al juzgado a denunciar mi secuestro en abril de 1976. Fui sin abogado y me trataron como si fuera yo la acusada. Mientras el secretario del juzgado bromeaba con el detenido y m\u00faltiple asesino, a m\u00ed me ten\u00edan sentada en una silla contra la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde volv\u00ed a testimoniar: esta vez, por mi segundo secuestro y por las compa\u00f1eras que no sobrevivieron al centro clandestino de detenci\u00f3n de Coordinaci\u00f3n Federal.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mi regreso del exilio viaj\u00e9 muchas veces a Estocolmo a visitar a mi hija. Estuve presente en el nacimiento de mi primera nieta y al segundo lo conoc\u00ed a los seis meses, cuando sus padres y hermana viajaron a Argentina. Como tantos exiliados, tengo la familia dividida entre dos pa\u00edses, ambos muy queridos, con sus dos idiomas y sus dos culturas profundamente ensambladas en nosotros. Mi hija, mis nietos y mi bisnieta viven con nuestra cultura de origen muy presente. Todos ellos hablan sueco y espa\u00f1ol, todos viajamos de ida y vuelta, una y otra vez, atravesando el oc\u00e9ano y varios pa\u00edses. Cada uno de nosotros, a su manera, seguimos comprometidos con el tiempo que nos toca vivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notasPie\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMi fuerza es que no estoy solo en este inmenso mundo\u201d.Nazim Hikmet En noviembre de 1979 sal\u00ed de la c\u00e1rcel de Devoto al exilio en Suecia. Hab\u00eda estado tres a\u00f1os y dos meses presa. Era mi segundo per\u00edodo en la c\u00e1rcel. 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