{"id":207,"date":"2021-03-30T18:54:58","date_gmt":"2021-03-30T18:54:58","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=207"},"modified":"2021-10-23T00:50:36","modified_gmt":"2021-10-23T00:50:36","slug":"la-ballena-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/la-ballena-azul\/","title":{"rendered":"La ballena azul"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1967<\/h3>\n\n\n\n<p>Se abri\u00f3 el port\u00f3n y, empuj\u00e1ndolo con mis hermanas, llevamos hasta la calle el coche que hab\u00eda quedado varado desde la muerte de mi pap\u00e1, un a\u00f1o atr\u00e1s. Era un <em>Ford Customline<\/em> -as\u00ed dec\u00eda un aplique que ten\u00eda- y para la \u00e9poca era bastante nuevo. Este hecho signific\u00f3 un paso importante para nosotras en este camino de crecer en los a\u00f1os &#8217;60 y &#8217;70. Graciela, con audacia, lo puso en marcha como pudo: con su altura llegaba justo para manejarlo. A los tumbos, empezamos a dar vuelta a la manzana una y otra vez para poder aprender a estacionar. Mientras, en ese recorrido, ensay\u00e1bamos jugar al carnaval tirando baldazos y globitos con agua que transport\u00e1bamos en la parte de atr\u00e1s.&nbsp;Asombr\u00e1bamos a lxs vecinxs.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hab\u00edamos bautizado <em>la Ballena Azul<\/em>, as\u00ed le dec\u00edan lxs compa\u00f1erxs que ya en esa \u00e9poca frecuentaban mi casa para hablar de sue\u00f1os, de pol\u00edtica, de revoluci\u00f3n, de peronismo, de socialismo, de la liberaci\u00f3n de la mujer, de las pastillas anticonceptivas, de los Beatles, Joan B\u00e1ez, Mercedes Sosa, el Che, el Cordobazo, de <span class=\"tool-tip\">Ho Chi Min<span class=\"tool-tip-text\">(1890-1969). L\u00edder revolucionario vietnamita que fund\u00f3 el Partido Comunista de Vietnam. Fue presidente desde 1951 hasta su muerte.<\/span><\/span> y <span class=\"tool-tip\">Mao<span class=\"tool-tip-text\">Mao Tse Tung (1893-1976). M\u00e1ximo dirigente del Partido Comunista de China y fundador de la Rep\u00fablica Popular China. Impuls\u00f3 la reforma agraria y la revoluci\u00f3n cultural.<\/span><\/span>, de la lucha armada, la vuelta de Per\u00f3n, del <span class=\"tool-tip\">qu\u00e9 hacer<span class=\"tool-tip-text\">Es un tratado pol\u00edtico escrito por Vlad\u00edmir Lenin (1870-1924) entre finales de 1901 y principios de 1902. Lenin presenta propuestas sobre la organizaci\u00f3n y la estrategia que debe seguir un partido revolucionario. <\/span><\/span> y tanto&#8230; Tanto que nuestros d\u00edas eran una mezcla de adolescentes, militantes, revolucionarios, de cambios de arriba para abajo o de abajo para arriba. Peleas y sonrisas de casamientos a las apuradas y sin m\u00e1s ceremonias que los brindis entre amigos, la maternidad, la no maternidad. La lucha. En <em>la Ballena Azul<\/em>, transport\u00e1bamos sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large margenFotos\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"490\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Liliana-Ortiz.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8174 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Liliana-Ortiz.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Liliana-Ortiz-300x184.jpg 300w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Liliana-Ortiz-768x470.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/490;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Principios de 1983<\/h3>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed a casa a ver ese port\u00f3n casi diez a\u00f1os despu\u00e9s. Ingresaba sola en mi soledad, apenas meses de estar cumpliendo la \u201clibertad condicional\u201d con la fuerza amasada en los a\u00f1os de cautiverio y de resistencia colectiva. <em>La Ballena Azul<\/em> ya no estaba detr\u00e1s de ese port\u00f3n. Solo quedaron recuerdos y vestigios de los tiempos duros que vivimos, la casa me lo dec\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No encontr\u00e9 a nadie de mi familia: muertos mi padre y mi madre y mis hermanas vigiladas, exiliadas y refugiadas en lugares distintos y ajenos. S\u00ed encontr\u00e9 una puerta tapiada con maderas que la cruzaban despu\u00e9s del atropello de las fuerzas represivas cuando ingresaron a buscarnos. Por los ventanales, con sus vidrios rotos, se colaba el paso de los a\u00f1os de intemperie y soledad en las que hab\u00edan quedado nuestras historias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No encontr\u00e9 materialidad m\u00eda, solo mis recuerdos de los que no estaban. No estaban por m\u00e1s que buscara en los distintos rincones -ni en el fondo ni en la cocina- donde tampoco se hallaba mi madre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00ed recorriendo la vieja casa de la infancia con ese port\u00f3n que abrimos y cerramos. Era grande y ten\u00eda un altillo donde hab\u00eda una habitaci\u00f3n que supo ser el refugio de un montonero. No lo sab\u00eda. Lo entend\u00ed al encontrarme con Carlos, el Negrito.&nbsp;Hab\u00edan pasado muchos a\u00f1os desde la \u00faltima vez que lo hab\u00eda visto y me di cuenta lo que estaba ocurriendo. Ese altillo, ese rec\u00f3ndito lugar fue y era el refugio donde \u00e9l hab\u00eda vivido los a\u00f1os oscuros de la dictadura. Se lo hab\u00eda habilitado mi cu\u00f1ado de ese entonces, que ten\u00eda muy en claro que a un compa\u00f1ero no se lo abandona y, si hay que transgredir y arriesgar, se hace. El Negrito resisti\u00f3 en Bah\u00eda Blanca, ciudad que al represor&nbsp;Acdel Vilas le gustaba recorrer buscando colaboraci\u00f3n para la entrega de quienes llamaban sospechosos. \u00c9l se reinvent\u00f3 en ese cuadr\u00edculo que pudo armar con lo poco que quedaba de mi casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El adentro, en la c\u00e1rcel; el afuera, un continuo. \u201cDel otro lado de la reja est\u00e1 la realidad, de este lado de la reja tambi\u00e9n est\u00e1 la realidad. La \u00fanica irreal es la reja\u201d, dijo <span class=\"tool-tip\">Paco Urondo<span class=\"tool-tip-text\">(1930-1976). Francisco Paco Urondo. Escritor, poeta, guionista, periodista y militante pol\u00edtico de la organizaci\u00f3n Montoneros. Fue asesinado en una emboscada por fuerzas conjuntas de la polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito en Mendoza.<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada pieza conservada era una parte de lo que hab\u00eda sido y de lo que ten\u00eda en mis recuerdos desde aquel d\u00eda de la salida de <em>la Ballena Azul<\/em>. Aquella casa de la infancia me mostraba los lugares sin heladera, mesas, sillas, cuadros, camas, ropas, fotos, mochilas, herramientas, libros. Lugares vac\u00edos de toda materialidad. Vac\u00edos de los seres amados, puro despojo, pero llenos de recuerdos que hasta hoy llevo y que me ayudaron a rearmarme en un nuevo camino, paso a paso, de nuevo a nuevo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Construy\u00e9ndome en nueva familia, amigxs, compa\u00f1erxs, muchas nuevas luchas, otros desaf\u00edos para, en definitiva, seguir siendo aquella persona que en uno de esos d\u00edas de los a\u00f1os &#8217;70 se convenci\u00f3 de que la vida es&nbsp;lucha de los pueblos y es lucha sin fin hasta la victoria siempre. Celebro la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1986<\/h3>\n\n\n\n<p>Reci\u00e9n llegada a Buenos Aires, desde Bah\u00eda Blanca, comenc\u00e9 a trabajar en el barrio Villa IAPI, frente al Batall\u00f3n de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, en Monte Chingolo. Verlo, mientras recorr\u00eda el camino General Belgrano, me impactaba cada d\u00eda por su imponencia. Pensaba en aquellos d\u00edas finales de 1975, el intento de copamiento del destacamento militar y la masacre de militantes del Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo (ERP)&#8230; M\u00e1s de cien compa\u00f1eros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaba por la \u00fanica calle asfaltada, los Andes, hacia adentro, para encontrarme con un grupo de mujeres que ya estaban organizadas y que hab\u00edan sabido enfrentar los a\u00f1os dictatoriales m\u00e1s dif\u00edciles en los que adem\u00e1s de reprimir hambrearon al pueblo. Este universo de mujeres lo conformaban madres, amas de casa, adolescentes, ni\u00f1as y ni\u00f1os que se organizaban -en forma precaria- muy solidariamente para armar la olla. Cocinaban por turnos para las familias que participaban en una cooperativa de hecho. <\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan no hab\u00edan podido concluir los largos y engorrosos tr\u00e1mites obligatorios para conseguir un status legal y, de esta manera, ampliar su horizonte de lucha con otras cooperativas a fin de conseguir mejoras en sus condiciones de vida. Nos junt\u00e1bamos en una casa que <span class=\"tool-tip\">Adolfo P\u00e9rez Esquivel<span class=\"tool-tip-text\">Adolfo P\u00e9rez Esquivel ( 1931) es un activista, escultor y pintor argentino Premio Nobel de la Paz en 1980, destacado como defensor de los derechos humanos y del derecho de libre autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, defensor de la resistencia proponente de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/span><\/span> les hab\u00eda prestado despu\u00e9s del otorgamiento del Premio Nobel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Realiz\u00e1bamos distintos talleres, entre ellos el de educaci\u00f3n sexual. No habl\u00e1bamos de orientaci\u00f3n de g\u00e9nero pero a la luz de los hechos estaba claro que ten\u00edan un contenido feminista, como desde siempre, tuvieron las luchas de las mujeres que se organizaron en torno a m\u00faltiples demandas. Por las ma\u00f1anas, dos veces por semana, lleg\u00e1bamos con mi compa\u00f1era de trabajo, Zulema, ginec\u00f3loga y militante radical. Con ella convert\u00edamos la \u00fanica sala -que en otros momentos era lugar de la comida- en un sitio de clase con su pizarr\u00f3n. Por las tardes, se desarrollaba all\u00ed el apoyo escolar.<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de una \u00fanica gran mesa rectangular se iban acomodando las vecinas que llegaban.&nbsp;Previamente, se pon\u00edan elegantes, seg\u00fan dec\u00edan. Se sacaban las zapatillas y se colocaban tacos altos -algunos eran los de punta fina-, se peinaban de otra manera y algunas aprovechaban para limar sus u\u00f1as y cuidar sus manos con cremas que Ana les aportaba. Una vez acomodadas comenzaba la charla, us\u00e1bamos cartulinas con los dibujos del cuerpo humano con los genitales bien marcados. Conjuntamente \u00edbamos nombrando en voz alta las distintas partes del cuerpo, lo que causaba revuelo, timidez y silencios, pero nunca quejas sobre lo que habl\u00e1bamos. Hasta que en un momento, Zulema sacaba un espejito de su cartuchera y una palangana que hab\u00edamos comprado para que cada una -en la intimidad del ba\u00f1o- observara su cuerpo y en cuclillas colocaran sobre la palangana el espejo para mirar lo que no pod\u00edan nombrar, lo que callaban, su vulva, la vagina. Este acontecimiento, lejos de ser una simple mirada, se transform\u00f3 en la posibilidad de quererse y respetarse en esa intimidad que, en ocasiones, sol\u00edan sentir ultrajada. Este disparador para romper los silencios a los que se sent\u00edan obligadas por temor o prejuicios, abri\u00f3 ventanas por donde hablar de otras cosas: de deseos que muchas veces no ten\u00edan. Nada que ver con lo que a m\u00ed me ocurr\u00eda y, sin lugar a dudas, algo que me acerc\u00f3 a sus realidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este trabajo como educadora popular me ense\u00f1\u00f3 m\u00e1s de lo imaginable, tanto que muchas veces no he encontrado palabras para expresarlo. Hasta el d\u00eda de hoy sigue marcando mi andar. Siempre recuerdo a Ana, la catequista de las comunidades eclesiales de base, l\u00edder natural. Madre joven, abuela joven y activista joven.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1967 Se abri\u00f3 el port\u00f3n y, empuj\u00e1ndolo con mis hermanas, llevamos hasta la calle el coche que hab\u00eda quedado varado desde la muerte de mi pap\u00e1, un a\u00f1o atr\u00e1s. Era un Ford Customline -as\u00ed dec\u00eda un aplique que ten\u00eda- y para la \u00e9poca era bastante nuevo. 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