{"id":336,"date":"2021-03-31T23:19:56","date_gmt":"2021-03-31T23:19:56","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=336"},"modified":"2021-09-30T01:34:32","modified_gmt":"2021-09-30T01:34:32","slug":"ser-perro-verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/ser-perro-verde\/","title":{"rendered":"Ser perro verde"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los a\u00f1os de exilio me sent\u00ed un perro verde. Alguien diferente, mirada como diferente, lejana en todo sentido. Viviendo en un pa\u00eds extra\u00f1o, extra\u00f1ando&nbsp;nuestras costumbres, guardando&nbsp;para los locales&nbsp;el secreto que me hab\u00eda llevado a su pa\u00eds. La libertad signific\u00f3 respirar otros aires, pero tambi\u00e9n, en un principio, una inmensa soledad en un pa\u00eds desconocido y con una cultura ajena.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi libertad fue posible porque me otorgaron la opci\u00f3n de salir del pa\u00eds, siempre que no fuera a una naci\u00f3n lim\u00edtrofe. Dentro de las pocas opciones que nos daba nuestra organizaci\u00f3n pol\u00edtica, eleg\u00ed M\u00e9xico. Ese recorrido no era f\u00e1cil. La foto para el pasaporte la sacaban contra una pared blanca, en la c\u00e1rcel de Villa Devoto. Te trasladaban a <span class=\"tool-tip\">Coordinaci\u00f3n Federal<span class=\"tool-tip-text\">Centro clandestino de detenci\u00f3n ubicado en la Capital Federal argentina que desde 1974 y sobre todo a partir del golpe c\u00edvico militar de 1976 fue uno de los m\u00e1s activos.<\/span><\/span>, a un calabozo, y cuando todo estaba listo te llevaban en un patrullero al aeropuerto de Ezeiza, con la advertencia de que nunca regresaras porque eso significar\u00eda tu fin. El comandante del avi\u00f3n te reten\u00eda el pasaporte y no te lo entregaba hasta llegar a destino. Y en la rueda de las valijas ten\u00edas que adivinar cu\u00e1l&nbsp;era la tuya, ya que con suerte&nbsp;alguien,&nbsp;que no eras vos, te la hab\u00eda preparado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero llevabas en un rinc\u00f3n de la memoria&nbsp;las instrucciones, secretas y dadas en el \u00faltimo minuto antes de que se abrieran las rejas, la cita. La m\u00e1gica cita que te iba a reenganchar con los compa\u00f1eros.&nbsp;All\u00e1, tan lejos de todo. Y as\u00ed fue. Y en la calidez de los compa\u00f1eros que te recib\u00edan, te aconsejaban,&nbsp;te&nbsp;ubicaban un lugar donde vivir mientras lograbas adaptarte y conseguir un laburo. Volv\u00edas a respirar y sonre\u00edr.&nbsp;El \u00fanico momento en que no eras un perro verde. El lenguaje era com\u00fan, los modos tambi\u00e9n. Las reuniones, ricas en debates y planificaci\u00f3n, eran un remanso. Uno ya se pod\u00eda sentir en casa. No importaba realmente que a estos compa\u00f1eros los acabaras de conocer. Los lazos que se generan cuando se habita, se mira y se comprende el mundo con los mismos ojos son estrechos y a veces hasta sobran las palabras. Esta experiencia no fue solo personal, fue com\u00fan a todos los que lleg\u00e1bamos,&nbsp;con mayor o menor grado de incertidumbre, y la solidaridad nos reparaba.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Bazerque.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9924 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Bazerque.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Bazerque-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el exterior milit\u00e1bamos. Manten\u00edamos nuestro grado interno y ten\u00edamos \u00e1mbitos de discusi\u00f3n y formaci\u00f3n.&nbsp;Como nuestra organizaci\u00f3n&nbsp;no permit\u00eda la intromisi\u00f3n en la pol\u00edtica del pa\u00eds hu\u00e9sped, ni&nbsp;accionar alguno, solo nos form\u00e1bamos para volver a la Argentina y continuar con la resistencia. Sab\u00edamos que si quer\u00edamos dejar un mundo mejor para nuestros hijos, para todos, depend\u00eda de nosotros. Del esfuerzo colectivo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras prepar\u00e1bamos el retorno, devolv\u00edamos la solidaridad recibida a los que reci\u00e9n llegaban. Compart\u00edamos nuestras casas, libros, ropa y socializ\u00e1bamos nuestros ingresos&nbsp;-los que ten\u00edamos trabajo-, todos viv\u00edamos con un presupuesto igual. Y a pesar de ser como un perro verde, viv\u00edamos con alegr\u00eda. Sab\u00edamos que la vida era nuestra victoria, y esa alegr\u00eda era una ofrenda a los compa\u00f1eros que se hab\u00edan quedado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00edamos tres casas operativas. Mi primera casa fue en la Villa Ol\u00edmpica, construida para los atletas en el &#8217;68&nbsp;y, como todo, comercializada&nbsp;despu\u00e9s. Un departamento en un noveno piso, donde viv\u00edan Alberto&nbsp;y&nbsp;Rosa, su compa\u00f1era. Recuerdo a&nbsp;Alberto&nbsp;el d\u00eda de su partida dici\u00e9ndonos&nbsp;en tono festivo&nbsp;que la dictadura no lo hab\u00eda podido matar,&nbsp;pero tuvo que caer en esa&nbsp;boca, la de Rosa, por supuesto.&nbsp;Esta frase la recuerdo como la s\u00edntesis del amor, la alegr\u00eda y la humanidad, a pesar del&nbsp;incierto&nbsp;camino que se emprend\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Compart\u00ed ese&nbsp;departamento con el&nbsp;Tala, el canadiense y Adriana con&nbsp;su hijo. Todos sab\u00edamos de la temporalidad de ese destino. Y esto hac\u00eda que vivi\u00e9ramos los d\u00edas con intensidad. Con sue\u00f1os y utop\u00edas. Eran habituales&nbsp;las charlas nocturnas, despu\u00e9s de las tareas y los estudios, en que se fantaseaba qu\u00e9 ser\u00edamos despu\u00e9s de la toma&nbsp;del poder. Yo quer\u00eda ser&nbsp;guardaparques, en el sur. Los dem\u00e1s ten\u00edan diferentes&nbsp;ambiciones, administrativas o ejecutivas. Pero todos d\u00e1bamos por hecho que ese d\u00eda llegar\u00eda. No volv\u00ed a ver a estos compa\u00f1eros. Pero los guardo en el alma.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una de las casas, la de Villa Diamante, no viv\u00eda ninguna compa\u00f1era. Esa fue mi segunda vivienda, y llegu\u00e9 all\u00ed, seg\u00fan dijeron los varones&nbsp;-esto&nbsp;hoy ser\u00eda inaceptable-&nbsp;por la&nbsp;necesidad de tener femineidad&nbsp;en esa casa. La&nbsp;hab\u00edan conseguido por contactos de contactos. El mexicano es un pueblo solidario y alguien nos&nbsp;prest\u00f3 esa vivienda,&nbsp;a pesar de que estaba a medio construir. Le faltaban vidrios en el piso inferior, pero no ten\u00eda ninguna importancia para nosotros. Sin embargo, la llam\u00e1bamos la Siberia por el fr\u00edo que siempre hac\u00eda all\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cada casa se funcionaba igual. Y tu \u00e1mbito eran los compa\u00f1eros con los que compart\u00edas el lugar. Si cambiabas de casa, cambiabas de \u00e1mbito. En ese momento, por un tema de seguridad, no conoc\u00edamos otras&nbsp;casas&nbsp;ni otros compa\u00f1eros con los&nbsp;que no fuera necesario relacionarnos. Recuerdo la visita de un compa\u00f1ero que&nbsp;ven\u00eda de Argentina. El negro Quieto&nbsp;acababa de desaparecer y este compa\u00f1ero nos cont\u00f3 c\u00f3mo se dieron cuenta de su ausencia. Cepillo de dientes seco,&nbsp;cama hecha, etc. Todos indicios de ausencia, lo que permiti\u00f3 el repliegue de seguridad. Tambi\u00e9n&nbsp;fue \u00e9l quien&nbsp;nos trajo las primeras noticias sobre los centros&nbsp;clandestinos&nbsp;de detenci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. Esas noticias&nbsp;no sal\u00edan en los peri\u00f3dicos, ni&nbsp;ten\u00edamos&nbsp;comunicaci\u00f3n r\u00e1pida&nbsp;como en la actualidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full imgFloat\"><img decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"397\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cristina-Bazerque-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9922 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 400px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 400\/397;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al pa\u00eds se retornaba de manera cronol\u00f3gica y por grado. Primero, los grados m\u00e1s altos y la segunda selecci\u00f3n era&nbsp;por la&nbsp;fecha de entrada a M\u00e9xico. Mi retorno se retras\u00f3&nbsp;y, a los seis meses de estad\u00eda en M\u00e9xico, hab\u00eda que salir para renovar la visa. El destino era Belice. Pa\u00eds lim\u00edtrofe, donde el c\u00f3nsul mexicano, joven y aburrido, deseaba recibirnos, invitarnos a cenar y mostrarnos el pueblo. La experiencia&nbsp;era alucinante en varios sentidos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa \u00e9poca&nbsp;Belice era un pueblo como el del <em>Corto Malt\u00e9s<\/em>: casas de madera&nbsp;sobre pilotes y&nbsp;calles sin asfalto, excepto la principal. Hab\u00eda sido una colonia inglesa. En la \u00fanica plaza del lugar&nbsp;los polic\u00edas vest\u00edan uniforme de verano ingl\u00e9s, como si estuvieran en \u00c1frica, como colonizadores, por supuesto. Pantal\u00f3n corto blanco y sombrero tipo casco ingl\u00e9s.&nbsp;Pero lo contrastante era&nbsp;que&nbsp;quienes vest\u00edan como ingleses&nbsp;eran personas nativas, no inglesas. La comida t\u00edpica era&nbsp;arroz con frijoles&nbsp;negros. Moros con cristiano, la&nbsp;llamaban. Tal vez ahora&nbsp;nada&nbsp;de eso me sorprender\u00eda,&nbsp;pero en esa \u00e9poca yo ten\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os y&nbsp;era el&nbsp;segundo pa\u00eds&nbsp;que conoc\u00eda. Los habitantes, no importaba&nbsp;raza o color, sent\u00edan orgullo de tener pasaporte brit\u00e1nico. Y esto s\u00ed&nbsp;era sorprendente. La&nbsp;plena&nbsp;aceptaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n y el coloniaje.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viaj\u00e1bamos en pareja.&nbsp;El compa\u00f1ero con el que me toc\u00f3, simulando ser familia, hoy&nbsp;es mi compa\u00f1ero. Cosas del destino, o de la comunicaci\u00f3n. Si lo pienso en detalle, encuentro varias casualidades. Como que fue&nbsp;\u00e9l&nbsp;quien me recibi\u00f3 en la cita inicial de M\u00e9xico. Fue&nbsp;\u00e9l a quien le toc\u00f3&nbsp;viajar conmigo a renovar&nbsp;la&nbsp;visa.&nbsp;El&nbsp;responsable de la casa de Villa Diamante era \u00e9l.&nbsp;Meses despu\u00e9s&nbsp;volvimos a encontrarnos,&nbsp;hace cuarenta y cuatro a\u00f1os,&nbsp;hasta hoy.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los a\u00f1os de exilio me sent\u00ed un perro verde. Alguien diferente, mirada como diferente, lejana en todo sentido. Viviendo en un pa\u00eds extra\u00f1o, extra\u00f1ando&nbsp;nuestras costumbres, guardando&nbsp;para los locales&nbsp;el secreto que me hab\u00eda llevado a su pa\u00eds. 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