{"id":338,"date":"2021-03-31T23:23:09","date_gmt":"2021-03-31T23:23:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=338"},"modified":"2021-10-22T15:22:31","modified_gmt":"2021-10-22T15:22:31","slug":"algo-hicimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/algo-hicimos\/","title":{"rendered":"Algo hicimos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estuve presa desde 1975 hasta 1980. Primero en <span class=\"tool-tip\">Olmos<span class=\"tool-tip-text\">Unidad Penitenciaria N\u00b01 \u00abLisandro Olmos\u00bb perteneciente al Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires, donde fueron reclu\u00eddas presas pol\u00edticas bonaerenses.<\/span><\/span> y luego en la c\u00e1rcel de Devoto. Sal\u00ed en enero de 1980 con libertad vigilada que cumpl\u00ed en Balcarce, donde viv\u00eda mi familia. A fines de ese a\u00f1o, se me levant\u00f3 la restricci\u00f3n y volv\u00ed a Mar del Plata a buscar trabajo. Esto era muy dif\u00edcil porque con esos antecedentes nadie me contrataba. No ten\u00eda referencias de los \u00faltimos a\u00f1os y la anterior a la c\u00e1rcel tampoco ayudaba, pues hab\u00eda trabajado en la Universidad Cat\u00f3lica de Mar del Plata, en la Facultad de Derecho, y ese lugar era considerado un basti\u00f3n subversivo hasta el golpe de Estado de 1976. Era peor esa referencia que no tener ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mar del Plata, un viejo conocido de la Facultad de Humanidades de la universidad provincial, donde hab\u00eda estudiado, me recomend\u00f3 en el diario <em>El Atl\u00e1ntico<\/em> y comenc\u00e9 a trabajar all\u00ed como correctora, donde permanec\u00ed desde noviembre de 1980 hasta 2002, cuando se produjo su quiebre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los primeros a\u00f1os en libertad me llamaba mucho la atenci\u00f3n la falta de di\u00e1logo entre la gente. Eran mon\u00f3logos, cada uno dec\u00eda su parte y no hab\u00eda intercambio de opiniones de ninguna clase. Nadie hablaba de pol\u00edtica, ni de econom\u00eda, ni de los problemas sociales, ninguna discusi\u00f3n, ning\u00fan comentario medianamente comprometedor. Era raro para m\u00ed, que ven\u00eda de a\u00f1os de una experiencia en la c\u00e1rcel donde las charlas y las discusiones con las compa\u00f1eras eran lo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el diario era parecido. Todo muy tibio, muy cuidado. A pedido del director, que era quien me hab\u00eda contratado, no deb\u00eda decir que hab\u00eda estado presa.&nbsp;Era el a\u00f1o 1981 y la dictadura estaba en su apogeo. Los trabajadores no reclamaban nada, ni siquiera si faltaba papel higi\u00e9nico en el ba\u00f1o, mucho menos reivindicaciones laborales. Me costaba adaptarme, ya que nosotras en la c\u00e1rcel hab\u00edamos vivido reclamando todos nuestros derechos como personas, desde los m\u00e1s insignificantes hasta los m\u00e1s importantes, a\u00fan a costa de ser sancionadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9981 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-1.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-1-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenc\u00e9 a relacionarme con los compa\u00f1eros de trabajo y me acerqu\u00e9 a dos o tres que me parecieron m\u00e1s confiables. Lo primero fue juntarnos para charlar. En el lugar de trabajo era imposible, as\u00ed que conseguimos un lugar en un hotel abandonado a la vuelta del diario: el portero nos abr\u00eda la puerta e \u00edbamos llegando de a uno. Al principio \u00e9ramos dos o tres de Prensa y dos de Gr\u00e1ficos. Era la \u00fanica mujer. Hay que decir que en aquella \u00e9poca las redacciones eran muy machistas, dif\u00edcil que una mujer trabajara all\u00ed, solo hab\u00eda algunas en tipiado, en armado y la mayor\u00eda en administraci\u00f3n. De este modo, empezamos los reclamos por los elementos de trabajo en la redacci\u00f3n. Por ejemplo: papel, lapiceras, cortantes, reparaci\u00f3n de m\u00e1quinas de escribir, sillas y mesas. As\u00ed fuimos llegando al a\u00f1o 1982 y los reclamos fueron creciendo. Fui un poco la \u201cdelegada\u201d no elegida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la Guerra de Las Malvinas el deterioro de la dictadura fue animando a los trabajadores y se comenz\u00f3 a hablar, discutir y muchos ya sab\u00edan de mi condici\u00f3n de ex presa pol\u00edtica. Quer\u00edan saber, que contara y lo hice, sin guardar nada. La mayor\u00eda se acerc\u00f3 y los menos se alejaron, como ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1983, recuperada la democracia, se realizaron las elecciones en el Sindicato de Prensa, se produjo el regreso del secretario general exiliado y la normalizaci\u00f3n del gremio. Fui elegida delegada. Hab\u00eda m\u00e1s mujeres trabajando, algunas ya en la redacci\u00f3n, varias en correcci\u00f3n y en otras secciones. Costaba mucho el respeto por ellas, sobre todo porque eran j\u00f3venes y ven\u00edan de una experiencia de bancarse todo, en sus casas, en las calles, en los trabajos, en sus estudios. Demasiadas conductas machistas aceptadas por formaci\u00f3n e impuestas por las costumbres. Ser delegada no era f\u00e1cil, hab\u00eda que reclamar, porque muchas veces las compa\u00f1eras llegaban llorando por situaciones que se presentaban en el trabajo. En una oportunidad, hicimos que obligaran a un jefe de Redacci\u00f3n a tomar carpeta psiqui\u00e1trica por maltratos reiterados sin distinci\u00f3n de g\u00e9nero al personal. Mi incidencia fue siempre inequ\u00edvoca entre el decir y el hacer en la Redacci\u00f3n. Esto me cost\u00f3 el odio de este personaje hasta el fin de mi estad\u00eda en el diario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer desaf\u00edo con el que me encontr\u00e9 fue el miedo inculcado durante los a\u00f1os de dictadura, el miedo atravesaba a todas y todos. En tanto, otro obst\u00e1culo con el que deb\u00edamos luchar era conceptual: los due\u00f1os nos hac\u00edan creer que \u00e9ramos una gran familia, nosotros, los jefes y los empresarios. Cost\u00f3 mucho que se comprendiera que los empresarios eran los due\u00f1os, los jefes sus servidores y nosotros, por nuestra condici\u00f3n de laburantes, \u00e9ramos los primeros perjudicados. Eso se devel\u00f3 enseguida porque, calmado el miedo, se comenz\u00f3 con reclamos salariales y de mejores condiciones de trabajo. Ah\u00ed quedamos en veredas diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro punto fue el desprestigio que sembraron contra la pol\u00edtica y el gremialismo, lograr la distinci\u00f3n entre la burocracia entreguista y nosotros, que luch\u00e1bamos por los derechos de los trabajadores, fue muy complicado y avanzamos muy lentamente. Cada error nuestro era un punto a favor de los que no quer\u00edan que nos organiz\u00e1ramos. Es lo que m\u00e1s cost\u00f3, hab\u00eda que demostrar que los que est\u00e1bamos en la actividad gremial no ten\u00edamos ning\u00fan privilegio y esto qued\u00f3 demostrado cuando, veintid\u00f3s a\u00f1os despu\u00e9s, mi nombre encabez\u00f3 la lista negra de despidos, sin causa, aun siendo la secretaria adjunta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, hubo que pelear profundamente contra la devaluaci\u00f3n hacia las mujeres, y no me refiero a cobrar menos, que es lo m\u00e1s f\u00e1cil de ver, sino a lo conceptual. La mujer siempre deb\u00eda poder salir del trabajo, faltar, pedir licencia sin goce de haberes y hasta renunciar al trabajo seg\u00fan la gravedad del problema a solucionar en la familia fueran padres, suegros, hijos. No importaba si hab\u00eda varones que pudieran ocuparse, ellas sent\u00edan que ten\u00edan que estar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado el trabajo de ellas, dentro de la familia, era considerado menos importante aun cuando era el que m\u00e1s contribu\u00eda al sustento econ\u00f3mico. Esta idea est\u00e1 implantada a\u00fan en la sociedad, estuvo y est\u00e1 implantada, si bien ha comenzado a modificarse. La participaci\u00f3n de las mujeres en los cargos dirigenciales p\u00fablicos, pol\u00edticos o gremiales estaba vedado, pero no desde afuera sino desde adentro, desde la concepci\u00f3n de la misma mujer. Esto fue y es lo m\u00e1s dif\u00edcil de combatir entre nosotras. Nosotras tenemos iguales capacidades pero no estamos en las mismas condiciones, por las tareas de cuidado naturalizado que debemos cumplir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1986 pas\u00e9 a formar parte de la comisi\u00f3n directiva del Sindicato de Prensa de Mar del Plata. Varias mujeres estamos en esa comisi\u00f3n. Integro tambi\u00e9n las comisiones paritarias y la mesa de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).&nbsp;Estoy en la Comisi\u00f3n por la Memoria de la Municipalidad de General Pueyrred\u00f3n, participo de las comisiones por los juicios de Lesa Humanidad desde los juicios por la verdad, soy testigo desde ese momento, habi\u00e9ndome presentado a declarar las cuatro veces que fui convocada, y soy parte de la Casa de la Memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde hace cuatro a\u00f1os soy la secretaria general del Sindicato de Prensa de Mar del Plata y debo decir, con mucha alegr\u00eda, que nuestra comisi\u00f3n tiene mayor\u00eda femenina en los cargos principales. Nadie nos regal\u00f3 nada. Es el producto de las luchas llevadas por nosotras y los compa\u00f1eros varones que reconocieron que nuestros derechos son iguales que los de ellos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9983 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-2.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Arena-2-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estuve presa desde 1975 hasta 1980. 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