{"id":360,"date":"2021-04-01T14:51:40","date_gmt":"2021-04-01T14:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=360"},"modified":"2021-09-26T19:16:43","modified_gmt":"2021-09-26T19:16:43","slug":"retazos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/retazos\/","title":{"rendered":"Retazos"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Primavera en pandemia. Qui\u00e9n hubiera dicho que lo aprendido en la c\u00e1rcel iba a venir a servir ahora, ya cumplidos los setenta. La pandemia de coronavirus. Lejan\u00eda de los seres queridos, extra\u00f1ar sobre todo a los hijos y a los nietos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como entonces, cuando fui madre primeriza y en esa penuria que era la Unidad N\u00b0 5 el beb\u00e9 con sus fr\u00e1giles nueve meses&nbsp;enferm\u00f3 de tuberculosis y hubo que aislarlo. Y yo qued\u00e9 desolada e impotente en esas cuatro paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n me iba a decir que el exilio que sobrevino despu\u00e9s me ense\u00f1ar\u00eda a incorporar lo diferente aunque siguiera siendo ajeno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o hab\u00eda nacido en la c\u00e1rcel, el padre andaba escondido y yo extra\u00f1amente liberada en plena dictadura, despu\u00e9s de tres a\u00f1os que fueron un siglo. No nos qued\u00f3 otra que irnos del pa\u00eds, cada uno por su lado, con nuestros riesgos y miedos a cuestas, como pudimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda son\u00f3 el timbre en Barcelona, \u00e9l estaba del otro lado de la puerta. La angustia de la ausencia para siempre hab\u00eda terminado, finalmente hab\u00eda llegado. \u00c9poca de reconocernos, de rearmar lo que quedaba y aceptar dejar pendiente esa revoluci\u00f3n que defendimos con vehemencia. No fue f\u00e1cil pero s\u00ed muy necesario en ese p\u00e1ramo donde el futuro hab\u00eda quedado. Yo hablaba de desaparecidos en campos de concentraci\u00f3n y \u00e9l no lo cre\u00eda. Pero las listas iban sumando miles, eran la punta del <em>iceberg<\/em> de los estragos del terrorismo de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, fue muy dif\u00edcil, duro y feliz al mismo tiempo. En medio estaba nuestro peque\u00f1o, con sus ojos de miedo, de desarraigo y su reclamo de cari\u00f1o y de alegr\u00eda. Y de atenci\u00f3n m\u00e9dica. Supimos que pod\u00edamos conseguirla en B\u00e9lgica. As\u00ed, a los manotazos, empez\u00f3 ese otro camino: el de ser familia, proponernos otras metas posibles en el bienestar europeo, tan sorprendente como extempor\u00e1neo considerando las miserias de las que ven\u00edamos. Pronto aprendimos que all\u00ed ser\u00edamos por siempre extranjeros, los parias del borde. A pesar de algunos amigos belgas pegados como <em>lapas<\/em> a lo latinoamericano, a pesar de la solidaridad nacional e internacional, de los foros que se nos abrieron para denunciar, proclamar, reclamar. A pesar del afecto de ellos, tan educados, y de nosotros, los desconocidos reci\u00e9n llegados y tan desbocados.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco tiempo supe que estaba embarazada y fue as\u00ed que antes de aprender a hablar franc\u00e9s naci\u00f3 nuestro segundo hijo. Era la vida que no se detiene ni sabe de precariedades, una bienvenida esperanza al alcance de la mano, un dulce amparo entre tanta muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel torbellino gan\u00e9 dos becas y&nbsp;retom\u00e9 mi carrera. Justo despu\u00e9s del \u00faltimo examen, naci\u00f3 la tercera. A pesar de los sobresaltos del embarazo all\u00ed estaba nuestra entra\u00f1able y pujante ni\u00f1a, con su peque\u00f1ez de dos&nbsp;kilos en una cunita de prematuros y la leche que me sacaba pasando por una sonda nasog\u00e1strica. La alegr\u00eda rebasaba la pena y la vida nuevamente se puso a brillar en nuestra vereda. Al mes est\u00e1bamos en casa entre arrullos, atendi\u00e9ndola con barbijo. Esos partos y crianzas ven\u00edan acompa\u00f1ados de ajuares usados o regalados, de la bienvenida de los que estaban y las felicitaciones de la familia de sangre por carta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba reci\u00e9n&nbsp;graduada, ya era arquitecta. El diploma era belga, los&nbsp;dos ni\u00f1os nacidos en exilio no, ellos fueron ap\u00e1tridas hasta bastante despu\u00e9s del &#8217;83.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los refugiados pol\u00edticos fuimos despaciosamente formando casi una familia en la que nuestros cr\u00edos&nbsp;hicieron amigos para siempre. Celebramos fiestas patrias, cumplea\u00f1os, navidades blancas, le\u00edamos la misma edici\u00f3n internacional del diario en papel de seda y cont\u00e1bamos pedazos de nuestras existencias con cautela.<\/p>\n\n\n\n<p>A algunas compa\u00f1eras que llegaban con la opci\u00f3n las hab\u00eda conocido en Devoto donde despu\u00e9s de un traslado feroz pas\u00e9 el \u00faltimo a\u00f1o detenida. \u00cdbamos a esperarlas al aeropuerto despu\u00e9s de gestionar sus visas y a abrazarlas alborotados y conmovidos, un poco de cari\u00f1o era el equipaje que ten\u00edamos para sumarle a la magra valija. Un basti\u00f3n donde hablar castellano, respirar costumbres conocidas, un pedacito de suelo para empezar de nuevo. Muchas llegaban con los hijos y las menos, en pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa pertenencia nos apretuj\u00f3 en el Comit\u00e9 Argentino de Solidaridad. Era plural, mancomunado en principios, laborioso para juntar fondos, recibir a los que ven\u00edan de&nbsp;Argentina y a las denuncias incesantes de entonces, en pleno genocidio. Nos fortalecimos con los variados matices pol\u00edticos y experiencias de distintas regiones del pa\u00eds. Las pr\u00e1cticas carcelarias ayudaron a compartir, a la solidaridad, al ingenio y sumados a otros latinoamericanos reunimos acciones y acrecieron nuestras peque\u00f1as posibilidades que, as\u00ed, se hicieron grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan grandes que todav\u00eda perduran. Pasados m\u00e1s de treinta a\u00f1os volvimos a encontrarnos en la escritura de un libro <em>Historias de exilio<\/em>. Nos llev\u00f3 ocho a\u00f1os de hacer memoria, de hacer palabras la historia de los que sobrevivimos, de los chicos ahora j\u00f3venes y de los belgas&nbsp;que terminaron siendo incondicionales amigos. Esta historia deb\u00eda ser contada. Es la historia de la unidad que construye pol\u00edticas, del afecto que pervive al tiempo. Hecha de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n -desde lejos, algunos en Bruselas, otros en varias provincias argentinas- entre los que se quedaron y los que volvimos. Lo publicamos&nbsp;en 2018 y recorri\u00f3 cada rinc\u00f3n donde fuimos invitados y c\u00e1lidamente recibidos. Con nuestro libro colectivo documentamos la violaci\u00f3n a los Derechos Humanos (DDHH) que es el exilio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Marta-Ronga-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9823 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Marta-Ronga-2.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Marta-Ronga-2-300x199.jpg 300w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Marta-Ronga-2-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La primera presentaci\u00f3n la hicimos en el Museo de la Memoria de Rosario. Es el que logramos poner en marcha de tanto empujar entre muchos cuando en 1998 se aprob\u00f3 la ordenanza municipal. Conseguimos que la intendencia le diera presupuesto, espacio f\u00edsico, personal rentado y su sede definitiva&nbsp;en donde hab\u00eda funcionado el Segundo Cuerpo del Ej\u00e9rcito. Desde hace a\u00f1os se llena de alumnos de escuelas que piden turno para tener su espacio, de chicos de barrios, de intelectuales de rango y de tantas muestras tem\u00e1ticas e inolvidables actividades de las que pude participar como parte de su comisi\u00f3n directiva. All\u00ed est\u00e1n nuestros desaparecidos, nuestros muertos, nuestras madres, los hijos, los organismos de DDHH y cada ciudadano que quiera ir a contar su retazo de historia. All\u00ed construimos memoria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su sala, en 2003, presentamos <em>Seda Cruda<\/em>, el libro que escrib\u00ed a borbotones -despu\u00e9s del regreso, de la amnesia, despu\u00e9s de la ayuda terap\u00e9utica- y que trajo como catarata la experiencia de c\u00e1rcel. Es un libro vibrante de experiencias con compa\u00f1eras queridas que fueron <em>compinches<\/em> de transgresiones, reclamos, resistencias y sostenidos sue\u00f1os de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas volvimos a encontrarnos en los juicios como querellantes o testigos, en las rondas en la plaza y tantas marchas, enarbolando banderas que, sin ser las mismas, se parecen. Encuentros en los que tambi\u00e9n est\u00e1n nuestros hijes y sus compa\u00f1eres que con esa fuerza que a veces me trae nostalgias defienden lo pendiente, que es mucho, y lo nuevo, que es tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>La c\u00e1rcel con sus claroscuros se col\u00f3 tambi\u00e9n en mi trabajo de arquitecta. Mi l\u00e1piz corr\u00eda intr\u00e9pido dibujando ventanas&nbsp;al norte, esbozando patios con macetas, cocinas donde entrara la mesa para las charlas pausadas, la luz, el sol a raudales, la ventilaci\u00f3n cruzada, la perspectiva donde perder la mirada. Tambi\u00e9n&nbsp;defini\u00f3 la libertad de los entrepisos que permitieran otro punto de vista, asomando a las barandas. <\/p>\n\n\n\n<p>De aquel aislamiento de diecinueve horas diarias en las celdas de Devoto, donde escuch\u00e9 los hermosos relatos de otras geograf\u00edas, surg\u00edan manantiales de ideas, espacios vigorosos tomando revancha de la vida cotidiana mutilada. Las risas de los ni\u00f1os y sus desparramos de juguetes -que imaginamos mientras pasaban los a\u00f1os- invad\u00edan mis dise\u00f1os en una mezcla m\u00e1gica de creaci\u00f3n y realidad, las m\u00e1s grandiosas fortalezas de la domesticidad. Tengo el privilegio de verlas construidas por decenas y habitadas, varias pagadas con el dinero con el que intentaron compensar a\u00f1os de reclusi\u00f3n, hijos apropiados, desapariciones para siempre y tantos otros horrores y estragos finalmente reconocidos por el Estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Marta-Ronga-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9821 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Marta-Ronga-1.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Marta-Ronga-1-300x199.jpg 300w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Marta-Ronga-1-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora estoy jubilada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa c\u00e1rcel es pasado? Cada ladrillo puesto unido a otro para levantar los muros de protecci\u00f3n y amparo tienen su eco, su perfume, ese dejo al mirar el bullicio de la vida, los horizontes donde cae el sol, la inmensidad del paisaje. En ese espacio -entonces prohibido- me pierdo y en ese perderme vuelve el retumbar de las voces, los gritos, los cerrojos y tambi\u00e9n de nuestras luchas que fueron y ser\u00e1n indomables. Por justas. Por necesarias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Veo correr a los cuatro nietos que tenemos, veo a mi compa\u00f1ero de siempre, despu\u00e9s de tanto, esper\u00e1ndome cuando salgo, como aquella vez que dur\u00f3 varios a\u00f1os, veo lo que sobrevivir nos permite y me siento afortunada. Ahora nuestros hijes construyen amorosas parejas y hacen su camino con el afecto que mutuamente nos damos, acorazados en los v\u00ednculos que este ir y venir fortalece pretendiendo morigerar los da\u00f1os. Ellos dejan sus huellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al rememorarlo a veces se me cae alguna l\u00e1grima. Emoci\u00f3n tras emoci\u00f3n, con los 30.000 desaparecidos presentes, con tantos todav\u00eda buscando identidad, con los juicios por la Verdad y la Justicia en marcha, la vida nos da el privilegio del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, desde hace meses,&nbsp;la pandemia nos a\u00edsla para vivir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo ac\u00e1 estamos anudando historias que vuelan al mismo libro, pedacitos del todo que fuimos, el compa\u00f1erismo que suma, la alegr\u00eda de saberse en marcha. Granitos de arena que hacen bella la playa, murmullos de agua agitada o serena y el viento que lleva y que trae el perfume, los sue\u00f1os, las esperanzas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primavera en pandemia. Qui\u00e9n hubiera dicho que lo aprendido en la c\u00e1rcel iba a venir a servir ahora, ya cumplidos los setenta. La pandemia de coronavirus. 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