{"id":688,"date":"2021-04-13T21:01:49","date_gmt":"2021-04-13T21:01:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=688"},"modified":"2021-10-05T23:47:13","modified_gmt":"2021-10-05T23:47:13","slug":"la-salida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/la-salida\/","title":{"rendered":"La salida"},"content":{"rendered":"\n<p>Se asomaba la Navidad de 1980 en el hospital de la c\u00e1rcel de Devoto. Mi nombre estaba en la lista de libertades vigiladas en el diario. L\u00e1grimas\u2026 abrazos\u2026 mis compa\u00f1eras\u2026 cada cama\u2026 cada vida\u2026 cada soledad. Cada muerte&#8230; C\u00f3mo dejarlas. Los pasillos, corriendo a mi pabell\u00f3n con las <em>bichas<\/em> al lado. Me solt\u00e9. Corr\u00ed. Me abrac\u00e9 a las rejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las chicas hab\u00edan preparado mi bolso, hecho con un vaquero de <em>Seneca<\/em>. Adentro estaban mi cuaderno, mis cartas, una camisola bordada y sus regalos para mis cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El colectivo del Ej\u00e9rcito. Solo lloraba. Rosario. Solo lloraba. Santa Fe. Regreso a la Guardia de Infanter\u00eda Reforzada (GIR). El mismo pabell\u00f3n. Yo sola. El lugar donde a\u00f1os antes depositaban nuestros cuerpos destruidos y algunos para seguir destruyendo. All\u00ed no est\u00e1bamos solas ya \u00e9ramos NOSOTRAS.<\/p>\n\n\n\n<p>En C\u00f3rdoba, mi mam\u00e1 y mis hermanas tambi\u00e9n hab\u00edan le\u00eddo el diario. Ella viaj\u00f3 a Capital. C\u00f3rdoba, Santa Fe y lleg\u00f3 a la GIR. Le dec\u00edan que ya me hab\u00eda ido pero ella sinti\u00f3 que yo estaba all\u00ed y esper\u00f3 en un banco de la puerta. A la noche, un guardia la despert\u00f3 y le dijo:&nbsp;\u201cS\u00ed, su hija est\u00e1 ac\u00e1. Venga ma\u00f1ana temprano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la madrugada, dos <em>milicos<\/em> me dijeron que me llevaban a C\u00f3rdoba. Apretada a mi bolso baj\u00e9 las escaleras y vi a mam\u00e1. Abrazadas subimos al <em>Falcon<\/em> verde. Dos <em>milicos<\/em> adelante. Ya \u00e9ramos una. Sus brazos eran, otra vez, su \u00fatero d\u00e1ndome vida.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3rdoba.  Unidad Penal N\u00ba2, siniestro lugar de secuestros y muerte. Para el general Men\u00e9ndez, el \u00fanico subversivo recuperable era el que estaba muerto. Dijeron: \u201cTen\u00e9s que venir con un cuaderno, dos veces por semana, a firmar que no te fugaste. No hay quien las lleve\u201d. Era d\u00eda de Reyes. Mam\u00e1 suplic\u00f3\u2026 uno se apiad\u00f3 y nos dijo: \u201cRegalo de Reyes, yo las llevo\u201d. Me marearon los \u00e1rboles, el cielo sin barrotes y un mate tibio y silencioso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un mundo desconocido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Miedo a un mundo desconocido. Miedo a salir. Volv\u00eda a mi cucheta, imaginaba los horarios y rutinas, las voces y cabalgaba entre esos mundos de afectos dejados y los recuperados. El cuerpo me recordaba lo pasado. Los amaneceres me mostraban el d\u00eda. Mis amores acompa\u00f1ando este recomienzo, este regreso. Todo lo perdido. La casa materna ya no estaba. La Martha, mi hermana mayor, determinante en mi vida, madre de Mariano, viv\u00eda en una pensi\u00f3n y trabajaba de enfermera en el hospital de urgencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano mi sobrino-hijo de cinco a\u00f1os, mi madre y Martha no dejaron de viajar a Santa Fe y a Devoto. Dorm\u00edan en la estaci\u00f3n del ferrocarril hasta la hora de la visita. Ellos dos, viv\u00edan en lo de Manuela, con su marido facho. Fueron ellos tres los pilares de mi renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volver a empezar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras salidas de la casa\u2026 presentarse a firmar. Mam\u00e1 me dijo: \u201cMir\u00e1, Bienestar Estudiantil, ten\u00e9s que estudiar\u201d. El espacio vac\u00edo me mareaba y me dijo: \u201cAnd\u00e1 del lado de la pared, yo te voy apretando\u201d. E insist\u00eda: \u201cMir\u00e1: Psicopedagog\u00eda, maestra de maestras, \u00bfsab\u00e9s a todos los chicos que vas a poder ayudar?\u201d. Yo me dejaba llevar por una realidad que no entend\u00eda. Me sent\u00eda como Aureliano Buend\u00eda en <em>Cien a\u00f1os de Soledad<\/em> que, al regresar a Macondo, salido de la pila de muertos, vuelve y pregunta por la compa\u00f1\u00eda bananera y le responden: \u201cAc\u00e1 nunca hubo una compa\u00f1\u00eda bananera\u201d. Los valores occidentales y cristianos ya se hab\u00edan reinstalado. Las minifaldas eran vestidos largos. Nadie se animaba a mirar los campos de concentraci\u00f3n que estaban en todos los rincones de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor, ese sube y baja que rebota en el piso y vuelve. Conseguimos una casa y nos mudamos Martha, Mariano, mam\u00e1 y yo. Ingres\u00e9 en Psicopedagog\u00eda. Juampy y Pablito, mis dos hijos con Cachin\u2026 muertos. Duelos dolidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Deseo de maternar visceral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Embarazo y otra vez orfandad de hijos: Alma muere a la semana de nacer.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida es a veces extra\u00f1a. Cuando mi vida se desesperaba por irse, apareci\u00f3 la Martha con una mujer y sus tres ni\u00f1xs, en la miseria m\u00e1s absoluta, para quedarse unos d\u00edas. Esta vida justo al borde puso a Mar\u00eda, la mayor, de tres a\u00f1os, en mis brazos negados a abrazar, a vivir. Pero la abrac\u00e9, s\u00ed, nos abrazamos en los silencios de su autismo&#8230; nos encontramos para renacer. Mar\u00eda Chena es mi hija mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana de febrero sal\u00ed del sanatorio con Ezequiel en mis brazos: su llanto, su ternura&#8230; Hab\u00eda PARIDO y sal\u00eda con \u00e9l apretado a mi pecho y su manito tapada por la m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiaba, cos\u00eda camisolas que pint\u00e1bamos con Mar\u00eda y feri\u00e1bamos con Ezequiel. Me form\u00e9 en psicoan\u00e1lisis y autismo. Un a\u00f1o antes de recibirme ingres\u00e9 en el Centro de Formaci\u00f3n y Asistencia Psicoanal\u00edtica (CEFAP) como docente de ni\u00f1xs autistas. Primer sueldo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Macondo comienza a recuperar trozos de memoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Guerra de Las Malvinas. Presi\u00f3n internacional. Brisas de elecciones. Vientos que acercan cada vez m\u00e1s a la Democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de mi mam\u00e1 comenz\u00f3 a irse apresuradamente. Preparaba mis \u00faltimos finales cuid\u00e1ndola de noche en el sanatorio. Vot\u00f3 en la interna por Alfons\u00edn. No lleg\u00f3 a festejar el triunfo. Me prometi\u00f3 que seguir\u00eda conmigo, con mis hijos y con Mariano\u2026 su compa\u00f1ero de todos los viajes a Santa Fe, a Devoto\u2026 y a donde fueran.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mudanza a Bariloche: otro comienzo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la orfandad, con mi t\u00edtulo bajo el brazo y un hijo en cada mano resolv\u00ed dejar C\u00f3rdoba. Me fui a Bariloche. Seguramente conseguir\u00eda trabajo enseguida.<\/p>\n\n\n\n<p>La Democracia florec\u00eda. Devolv\u00eda vidas, colores\u2026 pero sobre todas las cosas el enorme desaf\u00edo de construir, recuperar y construir. El Consejo Provincial de Educaci\u00f3n hab\u00eda constituido un equipo con excelente formaci\u00f3n pedag\u00f3gica, dispuesto a cambiar la educaci\u00f3n bancaria por una educaci\u00f3n social, integradora y comprometida con la transformaci\u00f3n y con compromiso social. Los libros, autores, textos quemados y prohibidos me abrazaban nuevamente. En aquel momento me pregunt\u00e9, \u00bfqu\u00e9 es la militancia? Desde la educaci\u00f3n y la sociedad es abrir cabezas\u2026 abrir horizontes. <\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta de trabajo me lleg\u00f3 muy pronto. Lo primero fueron talleres docentes de investigaci\u00f3n protag\u00f3nica. Apareci\u00f3 en m\u00ed la pasi\u00f3n. S\u00ed, era apasionante. Los pilares: Paulo Freire, Jean Piaget y Enrique Pich\u00f3n Rivi\u00e8re. Todos los lunes, por el viejo Ca\u00f1ad\u00f3n de la Mosca, saliendo a las 4 de la ma\u00f1ana lleg\u00e1bamos a las 10 a El Bols\u00f3n a coordinar los talleres. Volv\u00edamos a Bariloche a las 23. Comenc\u00e9 la carrera de Psicolog\u00eda Social.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Chena-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10491 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Chena-1.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Chena-1-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No encontraba espacios pol\u00edticos partidarios para desarrollar mi militancia. Fueron otros espacios, como Ciencia y T\u00e9cnica, el Centro de Inform\u00e1tica y Teleinform\u00e1tica Educativa (CITE), llevando las viejas <em>Talent<\/em> a las escuelas de los barrios altos\u2026 Despu\u00e9s, ingresando como psicopedagoga de la residencia de Medicina General en Salud Mental, trabajando espec\u00edficamente en abuso sexual infantil. Adem\u00e1s, haciendo atenci\u00f3n primaria y formando agentes sanitarios, aprendiendo con&nbsp;ellos, casa por casa. Nosotros decimos que la patria es el otro. Esta fue mi militancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijos crec\u00edan\u2026 ya llegaba a los cuarenta y decid\u00ed embarazarme. Naci\u00f3 Victoria. No volv\u00ed a enamorarme. Las nostalgias del primer y gran amor cerraban los ojos y el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me incorpor\u00e9 a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Victoria ya ten\u00eda quince a\u00f1os acept\u00e9 irme de directora al hospital rural de Pilcaniyeu, peque\u00f1o pueblo de la L\u00ednea Sur, en la estepa patag\u00f3nica. Victoria fue conmigo. Las dos&nbsp;aprendimos a compartir y convivir con los y las peones rurales. Ella, adem\u00e1s, con sus compa\u00f1eras, que viv\u00edan en una residencia porque sus padres estaban en&nbsp;parajes rurales donde&nbsp;los caminos se hac\u00edan casi intransitables por las nevadas. Recorr\u00ed cada uno de los parajes y me incorpor\u00e9 a su cultura, en la que reconoc\u00ed mi origen. La L\u00ednea Sur: diecis\u00e9is pueblitos, uno cada treinta o cuarenta kil\u00f3metros. Hab\u00eda nevado y la luna llena brillaba sobre el hielo. Una puerta se abri\u00f3, me acerqu\u00e9 y, envuelto en un trapito blanco, hab\u00eda un pan caliente. Ese es mi lugar en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El gran encuentro con la militancia org\u00e1nica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo era muy chica y mi pap\u00e1 me dijo: \u201cNosotros descendemos de los Incas que, desde el Per\u00fa, se instalaron en el Uruguay. All\u00ed est\u00e1n nuestros or\u00edgenes\u201d. Muri\u00f3 cuando yo ten\u00eda once a\u00f1os. Siempre supe mi origen. Nunca lo dud\u00e9. Entonces: \u00bfCu\u00e1l es el sentido de la militancia? Tener sue\u00f1os, luchar incansablemente por ellos, ser fiel a los ideales y aprender de las nuevas generaciones. Esto es lo que m\u00e1s me ha hecho crecer en Patria Grande. Ellos, escuchando y aprendiendo de nuestra generaci\u00f3n. Yo, aprendiendo y creciendo con ellxs. En cada lucha\u2026 ac\u00e1 en Bariloche, con la APDH y Patria Grande. Ellxs le dicen \u201cla casa popular Chenita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volver a los 17<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Volver a los 17 despu\u00e9s de vivir un siglo. Un asado casual y una presentaci\u00f3n casual: Jorge, Elena&#8230; la Chena, el Win. Charlas, coincidencias. En la despedida, un abrazo particular. Los dos nos \u00edbamos de viaje a lugares diferentes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full imgFloat\"><img decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"265\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Elena-Chena-23.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10492 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 400px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 400\/265;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nos reencontramos en El Bols\u00f3n tres meses despu\u00e9s. Mientas el colectivo com\u00eda la ruta, sent\u00eda ansiedad adolescente. Ocurri\u00f3. As\u00ed nom\u00e1s. Me enamor\u00e9. Por primera vez en much\u00edsimos a\u00f1os. Nos enamoramos. Ocurri\u00f3. A los sesenta y pico. Fue m\u00e1gico. Viajamos mucho en El Toro Ma\u00f1ero, un colectivo transformado en casa rodante. Cant\u00e9 bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos lejos, tan lejos como para encontrar mis or\u00edgenes en aquella plaza de Pascual Chena, en el Uruguay. Tan lejos como para encontrar a los Abellas: \u00e9l, historiador que conoc\u00eda la historia del Colla Chena. Tan lejos como para construir lazos indisolubles. Tan lejos como para que con su ayuda hoy sea posible que mi historia en libertad, una m\u00e1s de nosotras, est\u00e9 escrita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se asomaba la Navidad de 1980 en el hospital de la c\u00e1rcel de Devoto. Mi nombre estaba en la lista de libertades vigiladas en el diario. 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