{"id":691,"date":"2021-04-13T21:05:13","date_gmt":"2021-04-13T21:05:13","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=691"},"modified":"2021-10-13T18:37:59","modified_gmt":"2021-10-13T18:37:59","slug":"feministas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/feministas\/","title":{"rendered":"Feministas"},"content":{"rendered":"\n<p>En 1986 me radiqu\u00e9 en Mendoza. Un mes antes de morir, mam\u00e1 vino a conocer mi nueva casa y a visitarme por \u00fanica vez. Reclinada sobre la m\u00e1quina de coser me reprochaba porque las organizaciones de mujeres, de las que yo formaba parte, breg\u00e1bamos por el cupo femenino del 30 por ciento para cargos electivos. Seg\u00fan ella deb\u00edamos reclamar el 50 por ciento, esa era la cuota que nos correspond\u00eda por ser la mitad de la poblaci\u00f3n. Tres semanas despu\u00e9s muri\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre era socialista y feminista desde su juventud. Su legado fue la piel erizada cada vez que menoscababan a alguna mujer o pretend\u00edan avasallar sus derechos. Con ese mandato y el repiqueteo constante de mi pap\u00e1 renegando por la proscripci\u00f3n del peronismo, lo primero que se me ocurri\u00f3 fue volcarme a la militancia en pos de la liberaci\u00f3n nacional y el socialismo. Mi condici\u00f3n de mujer permaneci\u00f3 acallada. Despu\u00e9s, lleg\u00f3 el descalabro.<\/p>\n\n\n\n<p>Los &#8217;80 fueron un renacer. Fortuitamente, a poco de desembarcar en Mendoza, fui invitada a integrar el Grupo Ecum\u00e9nico de Mujeres, cercano al Movimiento Ecum\u00e9nico por los Derechos Humanos (MEDH). Desde ese espacio inici\u00e1tico me incorpor\u00e9 a distintas colectivas e ininterrumpidamente form\u00e9 parte del movimiento de mujeres que ya empezaba a agitarse a trav\u00e9s de los primeros encuentros nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos a\u00f1os y en esos espacios convergimos varias militantes de las organizaciones de los &#8217;70 como si nos convocara el halo renovador de nuevas quimeras. Ah\u00ed nos conocimos y reconocimos trazando el v\u00ednculo que tres d\u00e9cadas despu\u00e9s nos sigue hermanando.&nbsp;En el nuevo tiempo ca\u00ed en los brazos del feminismo puro y duro. Me siento fiel integrante de ese movimiento y me reconozco en las calles, en medio de los gritos disruptivos, dispuesta a romper barreras y guerrear contra el patriarcado y la cofrad\u00eda de los machos. Me uno al \u00edmpetu de las pibas que hoy hacen punta contra cualquier emblema del poder masculino mientras dibujan el horizonte feminista y anticapitalista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sofia-DAndrea-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10453 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sofia-DAndrea-2.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sofia-DAndrea-2-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Un extra\u00f1o silencio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces me pregunt\u00e9 qu\u00e9 me pas\u00f3 a m\u00ed -cr\u00eda de una feminista- y qu\u00e9 nos pas\u00f3 a Nosotras que luchando contra toda forma de opresi\u00f3n ignor\u00e1bamos la propia,&nbsp;a pesar de que dimos atenta lectura a libros como <em>El Segundo Sexo<\/em> de Simone de Beauvoir, capaz de encender la chispa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 les sucedi\u00f3 a esas j\u00f3venes libertarias y justicieras de los &#8217;60 y &#8217;70? Las mismas que le dimos la espalda al estereotipo de mujer tradicional consagrada al hogar y a su familia, las que abrazamos banderas y gritamos con furia en cualquier ciudad argentina y las mismas que nos atrevimos a disfrutar de nuestra sexualidad sin atavismos.<\/p>\n\n\n\n<p>No nombramos al patriarcado ni cuestionamos los privilegios de nuestros compa\u00f1eros por ser hombres. Nuestras organizaciones se encargaron de soterrar las asimetr\u00edas en raz\u00f3n del g\u00e9nero y ni qu\u00e9 hablar de las disidencias. Para justificar la desigualdad qued\u00f3 cristalizado el argumento que colocaba al capitalismo como \u00fanico responsable de toda forma de opresi\u00f3n. Por ende, con la revoluci\u00f3n social, llegar\u00eda la liberaci\u00f3n femenina y el tema quedaba cerrado. Si alguna de nosotras se animaba a tomar tan solo un rengl\u00f3n del feminismo llegaba la implacable sentencia de que sosten\u00edamos \u201cideas peque\u00f1o burguesas que nos desviaban de la contradicci\u00f3n principal\u201d con el agregado de \u201cajenas al pensamiento nacional\u201d si se trataba de organizaciones peronistas. Nosotras consentimos arbitrariedades sin percibirlas o acall\u00e1ndolas.<\/p>\n\n\n\n<p>Criada en afinar el ojo para observar el ejercicio del poder en manos de los varones, pod\u00eda advertir que para nuestros compa\u00f1eros las mujeres valiosas, dignas de ser escuchadas y de ocupar lugares estrat\u00e9gicos, eran quienes integraban el aparato militar. De no ser as\u00ed, las militantes quedaban generalmente invisibilizadas. Los varones no ten\u00edan o\u00eddos para nuestras posiciones o eran subestimadas por provenir de una mujer. Ni qu\u00e9 decir si \u00e9ramos madres. Como si parir o tener un hije colgado de la falda nos hubiese impedido pensar y dise\u00f1ar pol\u00edtica.&nbsp;Me consta que muchas compa\u00f1eras audaces, l\u00facidas y capaces fueron anuladas por su compa\u00f1ero y recluidas al cuidado de la descendencia com\u00fan.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez embarcadas en la Revoluci\u00f3n, pensarnos era demasiado pedir\u2026 o nos falt\u00f3 ese toque de audacia inspirador que pusiera en cuesti\u00f3n las relaciones de g\u00e9nero mientras persegu\u00edamos, ayer como hoy, el sue\u00f1o eterno de la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda estamos a tiempo. Las nuevas generaciones de mujeres que estallan el espacio p\u00fablico consagran el triunfo del feminismo como parte de cualquier cambio social profundo. Pertenecemos a una genealog\u00eda de mujeres rebeldes, descendencia de brujas y guerreras nacidas de una marea roja que deviene en verde al impulso de les pibes que arremeten contra el sistema patriarcal. Nos invita el rumor que se hace grito cada 8 de marzo y entre la multitud de figuras redondas nuestro cuerpo se aliviana.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 la hora de renovar consignas y banderas. Y all\u00ed vamos, fuertes, estremecidas y un poco locas ganado las calles con las canas al viento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1986 me radiqu\u00e9 en Mendoza. Un mes antes de morir, mam\u00e1 vino a conocer mi nueva casa y a visitarme por \u00fanica vez. Reclinada sobre la m\u00e1quina de coser me reprochaba porque las organizaciones de mujeres, de las que yo formaba parte, breg\u00e1bamos por el cupo femenino del 30 por ciento para cargos electivos. 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