{"id":727,"date":"2021-04-13T22:27:14","date_gmt":"2021-04-13T22:27:14","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=727"},"modified":"2021-10-05T23:31:22","modified_gmt":"2021-10-05T23:31:22","slug":"cuarenta-kilos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/cuarenta-kilos\/","title":{"rendered":"Cuarenta kilos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi primer contacto con la libertad fue en la madrugada del domingo 19 de marzo de 1978, cuando me abrieron las puertas del penal de Villa Devoto por calle Berm\u00fadez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mis compa\u00f1eras, a las que sent\u00ed que abandonaba, se esmeraron en vestirme con la ropa que estaba en mejores condiciones: un par de mocasines, una camisa a cuadros y un viejo vaquero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi <em>mono<\/em> eran solo dos bombachas, una camisa, un pul\u00f3ver, una campera, un pantal\u00f3n del penal, un cepillo de dientes y un pu\u00f1ado de cartas y dibujos. Llevaba dentro de m\u00ed mucha informaci\u00f3n, no solo de lo que ocurr\u00eda en el penal sino tambi\u00e9n los relatos de las compa\u00f1eras que iban llegando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con un bolsito en la mano comenc\u00e9 a transitar un barrio a oscuras: no hab\u00eda nadie en las calles, nadie me esperaba, nadie sab\u00eda de m\u00ed y estaba sin dinero y sin documentos. Tan solo ten\u00eda un papelito escondido entre mis ropas con el tel\u00e9fono de un t\u00edo, hermano de mi madre, que viv\u00eda en Buenos Aires y no ve\u00eda desde los doce a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo sab\u00eda que iba a volver a ver un cielo completo y estrellado, yo sab\u00eda que har\u00eda lo imposible por vivir, que recuperar\u00eda mi libertad, que abrazar\u00eda a mis amores y que volver\u00eda a ver&nbsp;y escalar mis cerros. Pero esa noche todo era muy oscuro: junto a m\u00ed marchaba a paso de hombre un auto con cuatro sujetos que me observaban. No ten\u00eda idea de donde estaba, no conoc\u00eda Buenos Aires y recuerdo cu\u00e1nto camin\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el recorrido encontr\u00e9 a una pareja y me acerqu\u00e9 a preguntarles d\u00f3nde hab\u00eda un tel\u00e9fono p\u00fablico. Me indicaron que era mejor salir a la avenida. Sent\u00ed una soledad infinita, ansiaba encontrar a mi familia que solo hab\u00edan podido verme una vez en los dos \u00faltimos a\u00f1os. Las luces, los ruidos, los espacios amplios eran como una amenaza. No s\u00e9 con qu\u00e9 coraje llegu\u00e9 hasta una esquina donde vi luces en una pizzer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me anim\u00e9 y entr\u00e9 decidida, con mis cuarenta kilos a cuesta y un aspecto que llamaba la atenci\u00f3n. Adentro hab\u00eda grupos de j\u00f3venes y familias cenando. Me acerqu\u00e9 al mostrador, donde del otro lado hab\u00eda un hombre que supuse era el due\u00f1o. Apenas le dije: \u201c\u00bfSe\u00f1or?\u201d, \u00e9l me mir\u00f3, estir\u00f3 su brazo, apret\u00f3 mi mano y me dijo: \u201cHija, aqu\u00ed est\u00e1s a salvo\u201d.&nbsp;De pronto me ba\u00f1\u00e9 en l\u00e1grimas y un sollozo me ahogaba. Ese fue el primer gesto c\u00e1lido del mundo de afuera del que no esperaba mucho. Me desmoron\u00e9. Creo que desde que entr\u00e9 supo de d\u00f3nde ven\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 necesitaba. Le entregu\u00e9 el papelito y me dijo que \u00e9l llamar\u00eda. Me hizo sentar en una mesa solita, que junto a ella hab\u00eda otra, donde estaban cuatro abuelos que disfrutaban la velada. Se me acerc\u00f3 un mozo santiague\u00f1o -al que nunca olvidar\u00e9- y con un gesto afectuoso me tom\u00f3 del hombro y me ofreci\u00f3 algo de comer o un caf\u00e9. Le dije que no y me respondi\u00f3 que me quedara tranquila, que era un lugar seguro donde se reun\u00edan los familiares que visitaban a sus hijas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi asombro fue inmenso, no esperaba esa solidaridad. Me qued\u00e9 ah\u00ed en mi mesa, junto a la ventana y el vidrio me devolv\u00eda la imagen de todo el bar. Yo solo miraba a trav\u00e9s de ella y no pod\u00eda parar de llorar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cabo de un rato uno de los abuelos de la mesa contigua me dijo: \u201c<em>M\u2019hija<\/em>, para nosotros ser\u00e1 un honor tenerla en nuestra mesa\u201d. No quise pero insistieron y entonces acced\u00ed. Uno de ellos era tucumano y viv\u00eda a dos cuadras de nuestra casa. Despu\u00e9s de tanto horror vivido era extra\u00f1o recibir un trato humano, afectuoso y solidario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un par de horas m\u00e1s tarde, cerca de las cuatro y media de la ma\u00f1ana, hizo su entrada con los brazos abiertos ese t\u00edo tan querido, Pich\u00f3n, del que guardaba hermosos recuerdos de la infancia: menudito, bajo y con una amplia sonrisa me apretaba entre sus brazos con ternura. En ese instante toda la gente que se encontraba en el lugar se par\u00f3 y estall\u00f3 un gran aplauso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salimos de all\u00ed y en mi coraz\u00f3n no cab\u00eda tanta gratitud. Tomamos un taxi y atravesamos la ciudad para llegar hasta el edificio donde viv\u00eda. Me dijo que entrara y que llamara a la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se abri\u00f3 mis padres, mi t\u00eda Milla, esposa de Pich\u00f3n, y mi prima Adriana me daban la bienvenida. A mis padres los hab\u00edan mandado durante varias noches a Coordinaci\u00f3n Federal, porque, seg\u00fan les dijeron, desde ah\u00ed yo iba a ser liberada. Pero esa noche hubo un cambio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10403 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-1.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-1-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego vinieron los abrazos, las l\u00e1grimas, la charla, las miradas, no faltaron las preguntas y algo de comer. M\u00e1s tarde, la ducha tan esperada y perfumada. Pero no pod\u00eda apartar de mi pensamiento a mis compa\u00f1eras de celda: la Pegui, la Grego y la Bruji. Me encerr\u00e9 en el ba\u00f1o, me descos\u00ed en llanto pensando en todas ellas y, por primera vez, llor\u00e9 por m\u00ed, por Julieta, por todo lo que hab\u00eda sufrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pas\u00f3 una hora cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. \u201cEs para vos\u201d, me dijeron. Era mi compa\u00f1ero Gustavo que acababa de ser liberado desde la Unidad N\u00ba 9 de La Plata. Quedamos en reunirnos ambas familias al d\u00eda siguiente. Llegamos al encuentro en el hotel Esmeralda y mi cuerpo entero temblaba: tres a\u00f1os sin vernos. Emociones, otros miedos e incertidumbres pasaban por mi cabeza. Nos sentamos a charlar con nuestros padres, hubo una gran discusi\u00f3n, el punto era: \u201cChicos ustedes vuelven a Tucum\u00e1n, cada uno a su casa, a trabajar y estudiar, a reinsertarse en la familia y en la sociedad\u201d. Era casi una orden. Gustavo se puso firme y muy enojado, plante\u00f3: \u201cNo vuelvo a Tucum\u00e1n porque nos van a matar, debo irme fuera del pa\u00eds y nada cambiar\u00e1 esta decisi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptamos regresar y llegamos un 24 de marzo a Tucum\u00e1n. Esa noche no dorm\u00ed, me la pas\u00e9 de guardia con miedo a que vengan a buscarme nuevamente. En la casa de mis padres solo quedaba una hermana, M\u00f3nica. No me sent\u00ed con derecho a pedir nada pero ella entendi\u00f3 que necesitaba cambiarme lo que tra\u00eda puesto. Entonces se ocup\u00f3 de prepararme la ropa m\u00e1s linda que ten\u00eda, con toda su ternura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Terminaron aceptando la decisi\u00f3n de nuestra salida del pa\u00eds y nos pusieron una condici\u00f3n: casarnos. Accedimos y luego los pap\u00e1s de Gustavo nos llevaron hasta el l\u00edmite con Bolivia, con destino a Santa Cruz de las Sierra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full mf\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"530\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10405 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-2.jpg 800w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Julieta-Locascio-2-768x509.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/530;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi primer contacto con la libertad fue en la madrugada del domingo 19 de marzo de 1978, cuando me abrieron las puertas del penal de Villa Devoto por calle Berm\u00fadez. 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