{"id":99,"date":"2021-03-26T14:19:19","date_gmt":"2021-03-26T14:19:19","guid":{"rendered":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/?p=99"},"modified":"2021-10-21T19:47:42","modified_gmt":"2021-10-21T19:47:42","slug":"testimoniancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/testimoniancia\/","title":{"rendered":"Testimoniancia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fui detenida en noviembre de 1976 y mi secuestro tuvo las caracter\u00edsticas habituales en aquella \u00e9poca en Argentina. Mis tres a\u00f1os de reclusi\u00f3n pasaron inicialmente por dos <span class=\"tool-tip\">campos de detenci\u00f3n clandestina<span class=\"tool-tip-text\">Utilizados en el plan sistem\u00e1tico de desaparici\u00f3n de personas en la \u00faltima dictadura c\u00edvico militar (1976-1983). La Perla y La Rivera fueron los centros clandestinos de detenci\u00f3n m\u00e1s importantes de la cuidad de C\u00f3rdoba.<\/span><\/span> en la ciudad de C\u00f3rdoba -La Perla y La Ribera- y, posteriormente, en la unidad penitenciaria de esa ciudad. All\u00ed, se reconoci\u00f3 y legaliz\u00f3 mi detenci\u00f3n. Por \u00faltimo, fui trasladada a la c\u00e1rcel de Villa Devoto donde transcurr\u00ed el \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de mi liberaci\u00f3n me convert\u00ed en lo que se puede llamar una testimoniante tenaz. Form\u00e9 parte de los comit\u00e9s de denuncia contra la dictadura y por el retorno de la democracia en Argentina. Particip\u00e9 como testigo y en Italia, donde resido desde que sal\u00ed, me hice promotora de los juicios a los militares genocidas cuando las leyes de impunidad imped\u00edan juzgarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, cuando el gobierno de <span class=\"tool-tip\">Kirchner<span class=\"tool-tip-text\">(1950-2010). N\u00e9stor Carlos KIrchner. Abogado y pol\u00edtico peronista. Diputado, gobernador de la provincia de Santa Cruz y presidente de la Naci\u00f3n entre 2003 y 2007. Revaloriz\u00f3 la pol\u00edtica como herramienta de transformaci\u00f3n y dio un fuerte impulso a las pol\u00edticas de Derechos Humanos.<\/span><\/span> anul\u00f3 dichas leyes y reabri\u00f3 los procesos a los militares implicados en violaciones a los Derechos Humanos (DDHH) pude declarar por videoconferencia desde Roma. Fue en el proceso que tuvo lugar en C\u00f3rdoba, donde se juzg\u00f3 al <span class=\"tool-tip\">grupo de tareas<span class=\"tool-tip-text\">Grupo conformado por miembros de las fuerzas armadas, de seguridad y paramilitares dedicados al secuestro, asesinato y desaparici\u00f3n de opositores politicos.<\/span><\/span> de militares y paramilitares que actuaron en La Perla. All\u00ed fueron torturados y desaparecidos miles de mis conciudadana\/os . En el momento de hacer mi tesis universitaria, que despu\u00e9s devino en libro, eleg\u00ed hacerla sobre las c\u00e1rceles de mujeres recluidas por motivos pol\u00edticos durante la dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puedo decir que esta militancia de denuncia y memoria es una constante en mi vida de sobreviviente al terror dictatorial y que no est\u00e1 basada en el supuesto sentido de culpa que generalmente se atribuye a la\/os sobrevivientes de las cat\u00e1strofes. Desde el inicio de mi detenci\u00f3n tuve la clara conciencia de que hab\u00eda ca\u00eddo en una m\u00e1quina de destrucci\u00f3n infernal y que salvarse o sucumbir era una cuesti\u00f3n puramente casual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre he testimoniado porque la dictadura militar que ha infligido un golpe mortal a las organizaciones de izquierda en particular y al mundo progresista en general, ha exterminando una generaci\u00f3n de militantes pol\u00edticos y sociales. En muchos de los sobrevivientes se instala una especie de s\u00edndrome que podr\u00edamos llamar \u201cdel revolucionario que se qued\u00f3 sin revoluci\u00f3n\u201d. Es como si se produjera una especie de fijaci\u00f3n lib\u00eddica, anclada en ese mundo que hab\u00eda sido violentamente suprimido: la imposibilidad de elaborar la p\u00e9rdida de los compa\u00f1eros, del compromiso pol\u00edtico, del horizonte de cambio en el que se cre\u00eda y por el cual se luchaba y se mor\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda, la militancia hab\u00eda implicado proyecciones personales y afectivas profundas que eran imposible abandonar de un d\u00eda para otro. No solo se acarreaba con el duelo de la muerte o desaparici\u00f3n de cada compa\u00f1ero asesinado sino que se impon\u00eda la realidad, dif\u00edcil de aceptar, de la definitiva derrota pol\u00edtica de ese movimiento radical, amplio y plural que aspiraba a la conducci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. Un movimiento que se hab\u00eda fraguado y hab\u00eda crecido al abrigo de las luchas obreras y estudiantiles antidictatoriales de fines de los &#8217;60 e inicio de los &#8217;70 y que ya antes del advenimiento de la dictadura de marzo del &#8217;76 hab\u00eda comenzado su par\u00e1bola descendente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Argentina la dictadura, cuya consecuencia fue el genocidio, dejar\u00e1 en la sociedad una fractura insanable. En este panorama lacerado, el testigo siente una especie de mandato con los compa\u00f1eros ausentes y est\u00e1 condenado a pedir -a veces a arrancar- la palabra pero es esencialmente un ser no reconciliado con el pasado tr\u00e1gico que ha vivido, que denuncia, que conserva, que actualiza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el sentir un\u00edvoco del testigo, que busca la salvaci\u00f3n y la paz interior abri\u00e9ndose al mundo, bajando a la calle para superar las fronteras que le marca su angustia vital y reactualizar su pasado adentr\u00e1ndose en la vida social y denunciando sus aspectos m\u00e1s injustos. En tal sentido, la urgencia marcada por los indultos y la impunidad me ha llevado a implicarme en una constante tarea de denuncia y de sensibilizaci\u00f3n en diversos \u00e1mbitos -escuelas, universidades, sindicatos, comit\u00e9s, juzgados, instituciones- volviendo a poner una y otra vez en escena la carga dolorosa de un pasado hecho presente para siempre.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando decid\u00ed, en 1990, hacer mi tesis de licenciatura universitaria sobre las c\u00e1rceles de mujeres durante la dictadura tuve cierta dificultad en encontrar material precedente en el cual fundar mi investigaci\u00f3n. Si bien terminada la dictadura hubo un febril trabajo de reconstrucci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los eventos de aquellos a\u00f1os (pel\u00edculas, novelas, representaciones pl\u00e1sticas, interpretaciones psicol\u00f3gicas, sociales.), toda esta necesidad de revisitar, conocer y explicar el pasado reciente no solo se deten\u00eda ante los muros de la c\u00e1rcel -privilegiando el fen\u00f3meno concentracionario- sino que no coincid\u00eda con mis vivencias y experiencias de militancia y cautiverio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto m\u00e1s le\u00eda y buscaba en esta prol\u00edfica producci\u00f3n, m\u00e1s llegaba a la conclusi\u00f3n de que eran construcciones y reconstrucciones que no me pertenec\u00edan. No porque faltaran a la verdad o carecieran de rigor, sino porque afrontaban la cuesti\u00f3n desde una mirada y una proyecci\u00f3n intelectual y emotiva radicalmente diferente a la m\u00eda, que se posicionaba en un espacio un\u00edvoco justamente porque era testimonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escritura de la\/os sobrevivientes de campos y c\u00e1rceles vendr\u00e1 muchos a\u00f1os despu\u00e9s de terminada la dictadura. Es tambi\u00e9n por esto que, en este contexto, las historias de los campos y de las c\u00e1rceles se conocen tard\u00edamente y vienen rescatadas de a poco, junto a las innumerables identidades pol\u00edticas reforzadas en la dura convivencia en reclusi\u00f3n. De hecho, el cambio de perspectiva se dar\u00e1 en los &#8217;90 marcando un quiebre y gestando en esos a\u00f1os una suerte de contracultura de la impunidad que favoreci\u00f3 la circulaci\u00f3n de relatos vinculados a la recuperaci\u00f3n simb\u00f3lica de la experiencia militante, cuesti\u00f3n ausente en los primeros a\u00f1os de democracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Indudablemente, la escritura es un trabajo destinado a cristalizar una experiencia y para quien sobrevive se impone, en cambio, la urgencia de recuperar una existencia interrumpida por la vivencia de la violencia. Por lo tanto, el retorno a la normalidad implicar\u00e1 un esfuerzo en donde la energ\u00eda vital se canaliza en primera instancia por la necesidad de reconstruir y\/o recuperar viejos y nuevos afectos, relaciones, proyectos, sentidos y espacios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a mi tesis, que despu\u00e9s fue publicada, la considero un esfuerzo de reconstrucci\u00f3n que no pondr\u00e1 nunca en el centro los aspectos m\u00e1s brutales y truculentos de la represi\u00f3n que insisten sobre la figura de los victimarios omnipotentes y las v\u00edctimas inermes destinadas \u00fanicamente a la sumisi\u00f3n y a la muerte, un punto de vista que tantas veces ha sido preferido por quienes afrontaban el argumento. He tenido presente al elaborar el trabajo la lecci\u00f3n de muchos historiadores seg\u00fan los cuales cada generaci\u00f3n -y agrego cada g\u00e9nero- tiene el derecho a escribir antes que nadie la historia que lo tuvo como protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el centro del libro se encuentran los recuerdos de nueve mujeres, compa\u00f1eras y amigas que han compartido mi cautiverio. Ellas pondr\u00e1n a disposici\u00f3n sus memorias de resistencias y de resistentes, sacar\u00e1n fuerzas de las propias convicciones y de la unidad solidaria del grupo, luchando cotidianamente contra la instituci\u00f3n total para conservar el propio baricentro de militantes pol\u00edticas y de protagonistas que tejen el propio destino. Como en un papel de tornasol, se puede leer en todos los testimonios c\u00f3mo la experiencia colectiva de los campos y de la c\u00e1rcel ha permitido vivir el peligro inminente de la muerte como un hecho fraternal.&nbsp;El libro en idioma italiano y editado en Italia lleva el t\u00edtulo <span class=\"tool-tip\"><em>Donne ai tempi dell&#8217;oscurit\u00e0<\/em><span class=\"tool-tip-text\">Mujeres en tiempo de oscuridad.<\/span><\/span> parafraseando el de&nbsp;otro libro,<em> Hombres en tiempo de oscuridad<\/em>, de <span class=\"tool-tip\">Hanna Arendt<span class=\"tool-tip-text\">(1906-1975). Fil\u00f3sofa y te\u00f3rica pol\u00edtica alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense. Una de las fil\u00f3sofas m\u00e1s representativas del sigo XX. Fue cr\u00edtica de la democracia representativa y propon\u00eda un sistema de consejos o de democracia directa.<\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large imgFloat\"><img decoding=\"async\" width=\"250\" height=\"374\" data-src=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Norma-Berti.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4114 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Norma-Berti.jpg 250w, https:\/\/nosotrasenlibertad.com\/libroweb\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Norma-Berti-201x300.jpg 201w\" data-sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 250px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 250\/374;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para cerrar me valdr\u00e9 de una reflexi\u00f3n de la fil\u00f3sofa, porque asumiendo este concepto como br\u00fajula, articulo los diferentes elementos y argumentos que escojo para desarrollar en mi trabajo. Dice Arendt: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201c<sub>Este tipo de relaci\u00f3n humana se afirma inevitablemente cuando los tiempos se hacen oscuros para determinados tipo de personas y no depende de ellos, de su discernimiento ni elecci\u00f3n el hecho de alejarse del mundo. La humanidad bajo forma de fraternidad aparece invariablemente en la historia entre los pueblos perseguidos y los grupos de hombres esclavizados. (\u2026) Este tipo de relaci\u00f3n es un privilegio de los pueblos marginales y es la ventaja que los parias de todo el mundo poseen siempre y en cualquier circunstancia sobre los otros. (\u2026) Pareciera que sometidos a la presi\u00f3n de la persecuci\u00f3n, los perseguidos se unen tan fuertemente entre ellos que el espacio que hemos llamado mundo (y que obviamente exist\u00eda entre ellos antes de las persecuciones manteni\u00e9ndolos separados) no exista m\u00e1s. Esto hace que las relaciones humanas sean tan intensas y profundas que para aquellos que han probado esta experiencia puede parecer un fen\u00f3meno f\u00edsico\u201d.<\/sub><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fui detenida en noviembre de 1976 y mi secuestro tuvo las caracter\u00edsticas habituales en aquella \u00e9poca en Argentina. Mis tres a\u00f1os de reclusi\u00f3n pasaron inicialmente por dos campos de detenci\u00f3n clandestinaUtilizados en el plan sistem\u00e1tico de desaparici\u00f3n de personas en la \u00faltima dictadura c\u00edvico militar (1976-1983). 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