Andes, Pampa y Patagonia

Plan Cóndor

El Plan Cóndor se llevó adelante a través de Golpes De Estado promovidos y apoyados por  EEUU, en el contexto de un mundo bipolar;  en combinación con todas las fuerzas militares y complicidades civiles y eclesiásticas de los países partícipes -Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia-  en una importante articulación continental. Con una menor incidencia participaron Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. Según investigaciones, este Plan se extendió posteriormente hacia América Central donde se instauraron dictaduras con un rasgo común, la adopción de la Doctrina de la Seguridad Nacional como marco de acción, “que es de hecho más una ideología que una doctrina”. nike air max excee women nfl jerseys nike air max 270 men’s stores adidas yeezy 500 adidas yeezy boost 350 wig shop nfl chicago bears make your own jersey cheap wig best wigs online cheapest jordan 1 nfl chicago bears nfl shop adidas yeezy boost nike air jordan high top

Como se menciona en la sentencia de la causa del Centro Clandestino de Detención y Exterminio (CCyD) “Automotores Orletti”, donde concentraron a las víctimas del Plan Cóndor: “Las atrocidades que escuchamos a lo largo de todo este debate formaron parte de una tecnología de destrucción. Esa tecnología fue nutrida por las ideas y técnicas desarrolladas fuera de nuestros países, pero conscientemente tomadas y ejecutadas por nuestros Estados”.  En el marco del Terrorismo de Estado hubo puntos de coincidencia para conformar esta asociación criminal sustentada en dos fuentes complementarias que se encuadran en una base ideológica y una metodología común: la Doctrina de la Seguridad Nacional, de raíz norteamericana y la denominada Escuela Francesa. 

El Cóndor fue una plataforma para la estandarización y coordinación de las prácticas represivas presentes en la región con total impunidad. Implicó la puesta a disposición de recursos humanos, materiales y técnicos entre las dictaduras, con el objetivo de persecución y aniquilamiento de los dirigentes, de los cuadros medios y de base de las organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles, sociales,  intelectuales. Con anterioridad -a lo largo de años- fueron creando en el imaginario social un enemigo interno que atenta contra la democracia, la propiedad privada y las libertades, sin patria ni religión: “los subversivos”. Este perverso y sofisticado andamiaje empujó a miles de ciudadanos hacia una categoría de sub-personas, sin entidad,  de fácil exterminio, para que su eliminación no dañara la vida cotidiana ni manchara el “ser nacional” occidental y cristiano. Así, durante las décadas del ‘60, ‘70 y parte del ‘80 del siglo XX, América Latina sufrió de manera sistemática un plan de militarización que consistía en dar golpes violentos, capturando así material y simbólicamente el Estado. De esta forma lo vaciaron como instrumento del ordenamiento soberano de los pueblos y de representación política de la ciudadanía para ponerlos al servicio de los intereses supranacionales y establecer el dominio sociocultural, territorial y el uso indiscriminado de los recursos naturales. En síntesis los Golpes de Estado, significan la captura del Estado por instituciones militares de manera material y simbólica. Material por la utilización de la infraestructura propia de una situación de guerra para la conquista efectiva o bien para el aprisionamiento de instituciones organizadas desde el poder civil. Simbólico porque dichas instituciones representaban el poder político civil ante distintos estamentos del estado como generador de políticas. También para un control estricto de los ámbitos en la formación de las ideas (Diferentes poderes del estado, universidades, medios de comunicación, etc.). A partir de este control se desplegaron códigos propios de situaciones de catástrofe o de agresión externa. En este contexto de militarización, los Golpes de Estado, no solo le dan  fin a la estructura tradicional del Estado,  sino  también a la vía a partir del cual los distintos proyectos de la sociedad civil encuentran su realización concreta (el estado nacional desarrollista, el estado nacional y popular, por ejemplo que recolectó en sus políticas  demandas que provenían de diferentes sectores  de la sociedad civil ). De este modo se procura la extinción de la idea misma del Estado, de su protagonismo ideológico, es decir de su condición de Aparato del Estado, perdiendo centralidad en las decisiones políticas y económicas, relevando su lugar por  una política aliada estructura supranacional del capitalismo mundial, ingresando así al Neoliberalismo instalado regional y mundialmente. 

Esto describe un acontecimiento político más que económico, dado que las llamadas políticas económicas puestas en práctica a lo largo de este proceso de militarización – “privatizaciones”, “desregulaciones” “liberalizaciones descentralizaciones”-  constituyen una economía política que tuvo como principio el desmantelamiento del Estado Nacional y su estructura ideológica como promotor del desarrollo económico. Rompiendo su estructura misma y a la vez los vínculos a través de los cuales el campo político estatal  regulaba el conflicto social administrando el desarrollo económico en base a proyectos políticos nacionales. En efecto el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial  de la mano de estas dictaduras y el endeudamiento, tienen cada vez mayor injerencia en los proyectos políticos regionales que las decisiones promovidas por los administradores locales. 

Las revelaciones del Plan Cóndor.

Las cuatro toneladas de documentos escondidos en Paraguay en los “archivos del horror”, sumado al entramado de vínculos que han salido a la luz a través de los cientos de testimonios de sobrevivientes en los Juicios de lesa Humanidad, dan cuenta de la coordinación de las dictaduras de nuestros países bajo el mando del Pentágono y la CIA, en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional revelando la decisión de las clases dominantes de resolver drásticamente su enfrentamiento con los pueblos para la imposición del neocolonialismo o también llamado neoliberalismo, y el sometimiento a los designios del Consenso de Washington, el “Nuevo orden mundial”  que nos condena a ser Colonia con una economía primarizada y a la vez zona de sacrificio ambiental por el neoextractivismo contaminante.

 En el Cono Sur, el inicio de sucesivos golpes de estado e imposición de dictaduras cívicos militares se hacen distinguibles, en esta etapa de nuestra historia. Se producen en Brasil en 1964, en Argentina, Perú, seguido de los de Bolivia, Uruguay, Chile, nuevamente Argentina, mientras seguía Stroessner en Paraguay, desarticulando a los poderes del estado y desarticulando toda oposición y cualquier expresión popular.  Así la Operación Cóndor en nuestros países tuvo por objeto erradicar de la región todo intento de liberación nacional y social en sus diferentes expresiones políticas y culturales y las formas organizativas de cada pueblo.

Por primera vez en la historia política Latinoamericana se pone en funcionamiento una máquina global y articulada de exterminio, cuya característica más significativa fue la coordinación supranacional, el esfuerzo de integración político militar para destruir, torturar, intercambiar prisioneros  y “hacer desaparecer” al cuerpo mismo de las fuerzas de liberación latinoamericana, todo ello organizado y coordinado por estas dictaduras, y hegemonizada por políticas provenientes de la inteligencia norteamericana. 

La “revolución” de la década del ‘70 -que alimentaba y a su vez se dejaba alimentar por las ciencias sociales-  con las que se interpretaba las necesidades, identidades y derechos de los pueblos y se  diseñaban gestiones reparatorias de inequidades, pierde en esa década toda su centralidad temática y toda posibilidad operativa. No solo los centros de investigación fueron cerrados, sino que la gran mayoría de los intelectuales del campo popular fueron severamente reprimidos, exiliados, presos, asesinados y desaparecidos. Toda ciencia puesta al servicio del desarrollo popular debía desaparecer.  Por su parte el aniquilamiento de la dirigencia gremial, persecución de trabajadores y destrucción de sus expresiones organizativas sindicales, al igual que sectores de la iglesia progresistas que habían hecho opción por los pobres y por la teología de la liberación, arrasaban lo sembrado en democracia y lo florecido en la política popular. 

En aquel entonces ya formábamos parte de una militancia que hizo propio el deseo de un mundo más justo y fue reprimida por esto. Sentimos al Plan Cóndor como un gran manto que nos cubrió a todas y todos, eso que no sabíamos cómo nombrar, pero que se desarrollaba y atravesó nuestros  cuerpos, dejó secuelas sobrevolando sobre nuestro continente. Por eso lo traemos hoy aquí para compartir,  por ser un plan de dominio y de hegemonía, que se articuló sobre este territorio que nos contiene y nos abriga, y porque de algún modo siguen vigentes las injerencias, otras, distintas, a través de distintas estrategias de avasallamiento regional que también deben ser nombradas y pensadas. Como el reciente golpe de estado plurinacional de Bolivia, o de Honduras anteriormente, o las muertes de militantes en Colombia por solo mencionar algunas irregularidades de este tipo. 

En base a la experiencia anterior, la alianza estratégica de las dictaduras locales del siglo pasado -expresión de las clases dominantes, de las  oligarquías-, en consonancia con los Estados Unidos nos llevan a preguntarnos ¿Cómo continúan hoy estas fuerzas con nuevas modalidades de injerencia y de coordinación regional en el actual mundo multipolar?  Nos importa desentrañar esta pregunta como las personas que somos: las jóvenes de ayer, las mujeres de hoy, las militantes del campo popular,  como constructoras de memorias que a la vez miran el futuro (camino que decidimos transitar una vez que volvimos a ejercer nuestros derechos de ciudadanía). Esta inquietud  nos volvió a cruzar y en eso estamos, desenrollando historias, leyendo bajo el agua, entrelazando el bagaje de conocimiento que juntamos de a pedacitos en la práctica y en la teoría para que nos permita conocer la realidad. Lo que no se nombra no se conoce, no se puede pensar y por ende no se puede transformar.

Será crucial para el futuro de nuestro país y nuestro pueblo conocer a fondo los planes y las herramientas que ha utilizado y utiliza el enemigo para el sometimiento de ”Nuestra América Morena”. “No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: Una en el polo norte, otra en el Canal de Panamá, y la tercera el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente” Palabras de William H  Tafh. Presidente de EEUU. Año 1912, lo dijo hace mucho pero ese sentido ha sido una constante presente en múltiples opciones de la vida norteamericana hacia nuestra América Latina. John Dewey, considerado el principal filósofo pragmatista  norteamericano del siglo XX plantea que “La política es la sombra que las grandes compañías proyectan sobre la sociedad. En la actualidad el poder reside en el control de los medios de comunicación, del intercambio, la publicidad, de los transportes y las comunicaciones. Sea quien sea su propietario gobierna la vida del país. 

Por otra parte  Nicholas J Spykman  un geo estratega  presenta  en su libro EEUU frente al mundo, las bases doctrinarias de los integrantes del Center for Hemispheric Studies (Americano Enterprise Institute for Public Policy Research -AEI -) Aunque oficialmente se manifiestan apolíticos, es el grupo de expertos más destacado asociado con el neoconservadurismo estadounidense, tanto en el ámbito de las políticas nacionales como internacionales. Son ellos quienes tuvieron entre sus filas a representantes Republicanos, y más precisamente formarán desde la década del ‘80 el Comité de Santa Fe y asesores de los candidatos del partido Republicano.  Además es este instituto el que sostiene, respecto a la imposición del ALCA a nivel continental, que es el único modo de conjugar las debilidades (o sea poder conjugar las contradicciones entre EEUU y América latina) por supuesto esta integración económica latinoamericana estaría signada por la tutela de la Unión. “Los principales elementos geopolíticos que siguen siendo importantes para la seguridad de EEUU son que los países del hemisferio no sean hostiles a nuestras perspectivas de seguridad nacional y que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales”. Este es el marco filosófico del imperialismo o como se dice ahora de la política global .

Por su parte en 2015 el expresidente de Ecuador, Rafael Correa dijo: En América Latina hay «todo un Plan Cóndor del siglo XXI (…) es un boicot a la integración regional, una arremetida feroz para destruir los movimientos progresistas». Afirmación compartida por el Venezolano Nicolás Maduro y por el jurista, actual Juez de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos Raúl Zaffaroni, al decir que estábamos frente a un nuevo Plan Cóndor Judicial. Resulta difícil no reparar en la similitud de las maniobras contra los países latinoamericanos ejercidas por EE.UU en las décadas de los ‘70 y en la actualidad. La importancia y magnitud del Cóndor lo ha convertido en un símbolo motivo por el cual se re-usa su nombre en diferentes planes de la “inteligencia” para el sometimiento continental. ¿Será lo mismo?, quizás no, el Plan Cóndor tuvo otras características, pero no obstante la injerencia continúa .

Aquel plan Cóndor, de carácter ilegal de contrainsurgencia, dejó tras de sí, según cálculos internacionales, 50.000 personas muertas, mucho más de 30.000 desaparecidos y desaparecidas y 400.000 prisioneros y prisioneras políticas. Su accionar se desarrolló desde 1974 hasta 1980, aunque su mayor actuación se desplegó desde 1975 hasta 1977. Sus antecedentes se remontan a septiembre de 1974 cuando asesinan en Buenos Aires al Gral Carlos Prats y a su esposa. En este hecho participan agentes de inteligencia chilenos, grupos terroristas de Miami especializados en contrainsurgencia y agentes de inteligencia de EEUU. A este homicidio se sucederán el atentado contra el ex Ministro  Chileno Bernardo Leighton en 1975 ocurrido en Italia; el homicidio del ex Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Allende, Orlando Letelier y su secretaria perpetrado en Washington. El ex presidente de Bolivia Juan José Torres es secuestrado y asesinado en Buenos Aires en junio de 1976. El ex presidente de Brasil João Goulart  muere envenenado en territorio argentino el mismo año. La sospechosa muerte del expresidente chileno Eduardo Frei Montalva, quien falleció en extrañas circunstancias mientras se encontraba internado en una clínica, será una muestra más de una extensísima lista de asesinatos, secuestros, torturas, detenciones, persecuciones perpetradas en esos años. 

En Argentina desde 1974 se producen  asesinatos y movimientos des-instituyentes tales como el ataque y muerte  de Atilio López vicegobernador cordobés destituido, junto  a otras  deposiciones, de Bidegain en Buenos Aires y Martínez Baca en Mendoza, el secuestro del gobernador de Tucumán,   Ragone. Troxler fue uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de los basurales de José León Suarez  en 1956, y murió asesinado por la organización paramilitar peronista  Triple A… y luego con la dictadura cívico militar de 1976 se hizo palpable la ejecución continuada desaparición de militantes del campo popular, nuestros treinta mil y los nietos apropiados y los diferentes modos de persecución  a la militancia.   

El 25 de noviembre y el 1° de diciembre  de 1975, fue el despegue inicial, con nombre y todo, en reuniones de inteligencia  para la constitución formal del “Operativo Cóndor”, Manuel Contreras, el representante de Pinochet, propuso establecer un Archivo Centralizado de Antecedentes de Personas, organizaciones y otras actividades conectadas directa o indirectamente con la subversión. Asistieron a la reunión los Jefes militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Según el periodista norteamericano John Dinges, representó al Paraguay el general Benito Guanes Serrano. Brasil participó en el evento pero no firmó el acuerdo. Después de la segunda reunión del Cóndor, en junio de 1976, Brasil se hizo miembro pero se negó a participar en acciones criminales fuera de América Latina. El coronel José A. Fonts representó a Uruguay, el capitán de navío Jorge Casas a Argentina y el mayor Carlos Mena a Bolivia.

 La primera información sobre el Cóndor fue dada el 28 de septiembre de 1976 por el agregado del FBI en Buenos Aires, Robert Scherrer, quien informó a sus superiores de Washington que se diseñó un organismo para “eliminar actividades terroristas marxistas en el área”. Dijo además que “ Chile es el centro del Cóndor”, era el primer socio, y proporciona información sobre equipos especiales que viajan en cualquier parte del mundo “para llevar a cabo asesinato de terroristas o partidarios de organizaciones terroristas”. A partir de la segunda mitad del siglo XX, varios hechos de enorme gravedad, en los que los civiles fueron las principales víctimas, marcaron una historia de violaciones masivas a los derechos humanos en Sudamérica; estas campañas de terror fueron decididas, diseñadas y aplicadas por diferentes gobiernos y provocaron que las relaciones entre los países de este continente fueran casi homogéneas respecto al cómo enfrentar la disidencia política, el inconformismo social y cualquier brote de inadaptación con las políticas neoliberales, estos problemas tuvieron como principal referente las acciones legales y, en muchas ocasiones, criminales propiciadas por los militares en los países del Cono Sur de América. Las prácticas de terror y de terrorismo llevadas a cabo por gobiernos en los que el mando militar poseía el poder de facto fueron comunes. 

Antes realizamos la comunicación a partir de palomas y tornillos hoy lo hacemos vía drive y whatsapp, meets, archivos que van y que vienen, como siempre nuestra cabeza analizando situaciones, eso lo aprendimos en nuestra militancia, pensar, nombrar, indagar, comparar. Del intercambio salen nuestras palabras.  Aprendimos  a  compartir.  Vamos recordando algunas cosas. 

Es muy apropiado el encuadre que hace Enrique Dussel del plan cóndor porque lo analiza desde la perspectiva del dominio de EEUU sobre América Latina. Y se transforma en pista y rastreo. Si bien es consecuencia del reparto de las áreas de influencia que hacen los ganadores de la Segunda Guerra, muchos planes atraviesan nuestra América hasta la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS. Existía una bipolaridad, era la tensión de los países centrales, principalmente por la lucha de la hegemonía y por afianzar sus dominios en el resto del mundo. Además como contrapartida estaban las luchas por Liberación de los pueblos de América Latina que en su despegue se distanciaban de las políticas neocoloniales y posteriormente neoliberales. Mientras tanto, en ejercicio de su hegemonía internacional y con la complicidad de las oligarquías nativas trataban de mantener  el estado habitual de cosas . De allí la operatividad del plan Cóndor. 

En Argentina, como antecedente a estas prácticas podríamos mencionar el derrocamiento a Perón en el ‘55 pero sus nueve años de gobierno habían transformado el modelo agropastoril de la oligarquía vendepatria y se había puesto en marcha un país con desarrollo industrial, con manejo del estado de los recursos naturales estratégicos. Y lo que es  fundamental se cimentó una conciencia nacional y popular sustentada en organizaciones gremiales poderosas con una fuerte  organización política. 

En Latinoamérica, en el año 1959 se libera Cuba y es Socialista. En los ‘60 ya en todos los países de América Latina  surgen los movimientos de liberación antiimperialistas. Desde los gremios, desde los intelectuales, la política, las organizaciones revolucionarias, la iglesia del tercer mundo, el continente toma un color no afín a las aspiraciones de EEUU. 

La fragmentación en la guerra fría fue territorial ( como por ejemplo los pueblos africanos sometidos al coloniaje, a la ocupación y a la división étnica)  mientras que hoy el neocolonialismo apunta a una fragmentación a nivel simbólico,  de sentidos (lawfare con jueces, políticos, periodistas. Formadas por ONGs y academias locales formadas por las prioridades de las agendas de países centrales). La ocupación no es como en el coloniaje de territorios. Hoy se ocupa primero ganando mentes de esta primera línea, y esas referentes serán quienes luego se encarguen de suministrar los significados que pueblan las representaciones y el sentido común, y produzcan esa división constante. Se cimienta esa desconfianza es la que posibilita un coloniaje interno de los sujetos y del sentido común imperante. Luego no hará falta la primera línea, de modo fulltime,  sino unos cuantos llamando a la rebelión al proceso democrático popular y otros cuantos alrededor del obelisco gritando incoherencias y las cámaras las veinticuatro horas sobre ellos y reverberando en los hogares del país.

Como contrapartida no hay un plan de formación para esta nueva ciudadanía. La escuela es vetusta,  muchas veces desprestigiada para estos tiempos, no forma en la actualidad con la efectividad de antaño. Y la militancia, a veces más de redes o  de escritorio, no trabaja el conjunto, el  espíritu de los ciudadanos relacionando las políticas del estado con los nuevos derechos.  Los ciudadanos quedan a merced de los contenidos hegemónicos, colonizados por la potencia y omnipresencia del mercado y los medios. Y allí la colonización de mentes se torna efectiva. El “hazlo tú mismo” en las trayectorias, lo anarquizante en lo político, el retiro de la presencia en la esfera pública,  la exacerbación de lo económico. el sálvese quien pueda en un mundo sin valores, donde solo importa obtener un check in para subirse a ese viaje desde distintas plataformas y desde allí mostrarse diferente a los otros. Destilar una serie de malas pasiones. Y el resultado por otra vía, es el mismo. 

Hoy, son las formas de dominación sobre los territorios lo que les interesa. Produciendo a través de esas armas la pérdida de identidad cultural, política, de pertenencia a una historia y también explotando diferencias raciales asociando los rasgos físicos y hábitos culturales como sinónimo de inferioridad frente a lo blanco, con poder bélico. Típicamente neocolonialismo. Pero su interés principal es el saqueo de los recursos naturales esclavizando a los pueblos. Ayer El oro y la plata, después el petróleo para la etapa de la industria automotriz de energías fósiles, y hoy el litio para la industria satelital, telemática, espacial. También como receptores de su basura nuclear y demás contaminaciones. Todo esto no sería posible sin una oligarquía nativa que facilita la injerencia cultural. Pero el imperio va por las “buenas” y si no por las malas. En América Latina  se le dificulta el desembarco como en Medio Oriente, porque allá aplican la intervención directa con la excusa  del “ fanatismo islámico”. Aquí la cultura occidental y cristiana no le da esa excusa. Durante la guerra fría con la presencia de la URSS se utilizó la excusa de la intromisión del comunismo y se construyó  el enemigo interno, “el subversivo” el que venía a cambiar el espíritu occidental y cristiano  (ahora a veces, también lo hace) para justificar el aniquilamiento de los luchadores populares militarmente. Hoy hacen hincapié en campañas culturales hasta donde les da resultado. Forman a diputados, a jueces, a académicos, mientras despliegan el Lawfare,  pero su objetivo sigue siendo tener el control del aparato del estado, si lo logran a través de esos mecanismos, como en Brasil o con Macri, bien. Si no van con la fuerza como Bolivia. Siempre quieren el territorio. 

Quiénes ayudaron desde adentro

Los golpes de Estado armados contra Gobiernos democráticos fueron la herramienta para hacerse rápida y violentamente del poder en las décadas pasadas. En nuestro país, importantes dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR) apoyaron a movimientos militares del ‘55, del ‘62 y del ‘76 como así también aportaron por un continuismo institucional que los va a ubicar en elencos gubernamentales antipopulares. Por ejemplo la presencia de Carlos Alconada Aramburú como Ministro del Interior en la llamada Revolución Libertadora hasta la presencia en la dictadura de Lanusse del ex Secretario del Comité Nacional del Radicalismo Arturo Mor Roig. Durante la dictadura del ‘76 muchos aportaron   funcionarios a las intendencias y gobernaciones de distintas zonas de nuestro país.  

En los años 2015 al 2019, sirvieron de base de despegue a la política del Pro ¿Cómo fue posible que un partido proscrito desde su nacimiento en 1891, cuando el gobierno de turno vetó a Leandro N. Alem como candidato presidencial aceptara e impulsara el desconocimiento de la voluntad popular?  Y no fue el único partido llevando adelante decisiones que implican un desconocimiento de los más elementales derechos ciudadanos, se encuentra un hilo conductor que vincula a los defensores de una democracia restringida, asentada en un sistema formal que suplanta legitimidades otorgadas por el ejercicio  de la soberanía popular, trastocada en políticas encubridoras del desconocimiento de una auténtica democracia de mayorías populares. 

Durante el último periodo de gobierno de Macri, en los ordenamientos en base a Decretos de Necesidad y urgencia (DNUs) se perfila un nexo presente ya en 1955, la fuerte represión interna y un lineamiento  atado a los designios del FMI, el Banco Mundial  y las trasnacionales. Hay un constante intercambio de información, de personas, de reuniones y contactos. En lo interno hay rastros de políticos y académicos formados en agendas hegemónicas. Se puede ver como numerosos dirigentes  asesoraron a gobiernos  dictatoriales y por otro lado podemos detectar que las agendas de estudios y  formación de cuadros políticos e intelectuales de aquel tiempo coincidían con los designios de las agendas  del país central. Ninguna intervención extranjera, de ningún tipo, puede hacerse sin complicidades internas de los países invadidos. Nunca se efectiviza una invasión si no se despliega una estrategia de control político, económico y militar, usando todas las herramientas de que dispone un imperio para poder seguir siendo lo que es. La penetración, control y vaciamiento de representación auténtica de las organizaciones del pueblo, sindicatos, movimientos y partidos políticos, es una de las metodologías más repetida, refinada y efectiva de dominación. Esto implica dejar a la ciudadanía sin canales de representación que defienda  sus derechos y los legítimos intereses  de la mayoría. Partidos y movimientos que surgen del seno del campo nacional y popular  sufren una transformación en sectores de su composición que traicionan los intereses populares y pasan a ser cómplices de dictaduras o gobiernos neocoloniales y conservadores. Es así en Argentina con la UCR  y sectores de derecha del Partido Justicialista que tuvieron su mayor expresión con el accionar de la triple A. También dirigentes gremiales han trabajado para las patronales siendo cómplices en la elaboración de listas de la represión, desapariciones y muerte de delegados y trabajadores comprometidos con la defensa de sus derechos.  

La memoria no en números en gente común, solo algunos ejemplos 

“Voy a comprar cigarrillos y regreso”, fueron las últimas palabras que Vinicius de Moraes, Toquinho y el resto de los músicos cariocas que por esos días actuaban en el teatro Gran Rex, le escucharon pronunciar a Francisco Tenorio Cerqueira en la noche del 18 de marzo de 1976 mientras bajaba las escaleras del hotel Normandie donde la delegación se hospedaba. Una patota integrada por cuatro hombres vestidos de civil que se movilizaban en un Ford Falcon lo secuestraron mientras circulaba por la avenida Corrientes con su aire de intelectual con pelo y barba largos. El estereotipo de su imagen bastó para que lo confundieran con un militante de izquierda y se lo llevaran para perderse en la noche de los parapoliciales que en los días previos al golpe dominaban la ciudad. Francisco Tenorio o Tenorinho, como era conocido en el ambiente musical brasileño, era pianista y tenía 33 años. La revelación corrió por cuenta de Claudio Vallejos, suboficial de la Esma, integrante del Servicio de Información Naval y torturador, quien además se jactaba de haber participado del secuestro del diplomático argentino Héctor Hidalgo Solá. En una entrevista publicada en 1986 en Brasil, Vallejos señaló tácitamente haber participado del secuestro del músico brasileño o al menos de haber estado al tanto desde el primer momento. “El represor argentino huyendo de su país, reveló que vio a mi padre en la ESMA muy torturado y que el 25 de marzo fue asesinado con un disparo en la cabeza por el oficial Alfredo Astiz”, señala Elisa la hija de Tenorio.  Otro caso y de otro país, en mayo de 2015  fueron identificados los restos de tres víctimas chilenas de la Operación Cóndor: Ricardo Ramírez, Jacobo Stoulman y su esposa Matilde Pessa, secuestrados en Buenos Aires en mayo de 1977 para luego desaparecer sin dejar rastro. Muchos años después, exámenes de laboratorio concluyeron que sus restos estaban entre los fragmentos de huesos hallados en 2001 en la Cuesta Barriga, en Chile. El hallazgo abre una nueva arista en la investigación del ministro Mario Carroza: corrobora el traslado e intercambio de detenidos usado por la DINA y el SIDE argentino en los ‘70 y ’80 para eliminar a disidentes. La historia de los últimos días de Ricardo Ramírez Herrera y el matrimonio de Jacobo Stoulman y Matilde Pessa, parte en el aeropuerto de Ezeiza, con Alexei Vladimir Jaccard Siegler y su fallido viaje a Chile. Él era estudiante, tenía 20 años y desde el ’73 estaba exiliado en Suiza. Militaba en el Partido Comunista (PC) y tenía por esos días una importante y peligrosa misión: volar de Suiza a Santiago con US$ 20.000 en efectivo en un maletín que debía entregar a los dirigentes del partido. Aterrizó en Buenos Aires el domingo 15 de mayo de 1977. Fue con su llegada que el operativo conjunto de la DINA con la Policía Federal Argentina se activó. Diecinueve personas caerían durante esos días en las garras de la Operación Cóndor a ambos lados de la Cordillera de Los Andes. Siete chilenos, doce argentinos. Sólo hubo tres sobrevivientes. Tras su detención en las afueras del hotel, habrían sido llevados a un recinto de la Policía Federal y luego a la Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA. Los organismos de seguridad chilenos y argentinos desplegaron un arsenal de falsos documentos e informaciones para encubrirse mutuamente frente a la presión del Gobierno helvético que insistía en conocer lo sucedido a un nacional en tránsito. La hija de Stoulman, Alejandra, declaró años después que antes de viajar a Buenos Aires el empresario ya se había percatado de que lo estaban grabando y siguiendo. Era la metodología normal, la desaparición forzada, en una red articulada entre todas las dictaduras ejercitada  a gran escala en todo el continente. Noemí Gianetti de Molfino, la madre de Marcela Molfino -caso denunciado en 1979 ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  había salido del país y se había radicado en Lima, Perú. En junio de 1980, un grupo de tareas de las Fuerzas Armadas argentinas llegó a esa ciudad para realizar operativos contra supuestos guerrilleros. Los militares argentinos recibieron la colaboración de sus colegas peruanos e incluso notificaron a la embajada norteamericana en ese momento, como se pudo revelar hace unos pocos años cuando se desclasificaron documentos del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Era una operación típica del Plan Cóndor, en la que las fuerzas represivas de las diferentes dictaduras militares del Cono Sur colaboraban entre sí con la anuencia norteamericana. La madre de Marcela Molfino, fue secuestrada de su domicilio en Lima, junto a otros dos argentinos, María Inés Raverta y Julio Ramírez. En el documento desclasificado se anunciaba que los detenidos serían llevados a Bolivia desde donde serían deportados a la Argentina y allí serían “desaparecidos”. Raverta y Ramírez continúan desaparecidos, pero la señora Gianetti de Molfino apareció muerta en un hotel de Madrid, España, un mes después de su secuestro en Perú. En el Juicio del Plan Cóndor se revela mucho del entramado a partir de lo recopilado en archivos y testimonios, en su epílogo final sostiene: las víctimas, los sobrevivientes y sus allegados nos han manifestado entonces su sufrimiento; nos han manifestado lo que conocieron, nos han pedido explicaciones y nosotros decimos que nos hablaron del dolor, por el de sus conocidos , que no están. No están porque el Estado ocultó su destino y  porque el Estado los hizo desaparecer. El Estado totalitario procuró  formar aquellas bolsas de olvido, en cuyo interior desaparecían todos los hechos. Pero como dijo Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalem: “las bolsas de olvido no existen… en el mundo hay demasiada gente para que el olvido sea posible. Siempre quedará un hombre vivo para contar la historia”

En búsqueda de pistas  (Estrategias y planes actuales.)

 El objetivo de EEUU y el poder concentrado, a pesar de las nuevas metodologías, sigue siendo el mismo: la dominación, un permanente coloniaje, aunque se han encontrado con nuevas resistencias debido al avance en la conciencia sobre los derechos humanos adquiridos por la población latinoamericana.  

Al respecto de esta continua política de injerencia Rodolfo Walsh escribe y deja pistas, que ponen en juego una desconstrucción  de una historia de dominación, tejiendo a su vez, a contrapelo, una historia de rebelión. Él nos dice: que “los sectores dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.” por eso la importancia de pensar los cruces sobre las distintas estrategias desplegadas a lo largo del tiempo.

Desde que Hugo Chávez asumió la Presidencia en 1999, Venezuela fue blanco sistemático de las agresiones internacionales por parte de EEUU, gobernantes de países latinoamericanos antipopulares y la OTAN. Sin embargo, tras la partida física del comandante Chávez y el triunfo electoral de Nicolás Maduro como presidente, los ataques se intensificaron, sobre todo a través de la llamada Guerra Económica. El desabastecimiento inducido, acaparamiento de productos y paros sistemáticos por parte de grupos económicos, son parte de la agenda contra Venezuela, fórmula casi calcada a la que se aplicó con éxito contra el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende.

Hoy, el exterminio de líderes, tanto cercanos a los Gobiernos progresistas, como de organizaciones sociales, forman parte de la agenda represiva con que EE.UU intenta controlar la región. En 2014 fue asesinado en Venezuela el joven político y líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Robert Serra. Desde 2016 hasta la fecha, grupos de derecha han asesinado a más de 500 líderes sociales en Colombia. En 2016, doscientos activistas ambientales de Honduras fueron asesinados, según cifras de Global Witness. En 2017, durante la escalada de violencia derechista en ese país, fue ultimado el dirigente estudiantil chavista Juan López. Asimismo la ley antiterrorista impuesta en Chile contra el pueblo Mapuche -varios dirigentes indígenas han sido asesinados.  Actualmente, las policías de los Gobiernos antipopulares actúan con profunda virulencia sobre los manifestantes reprimiendo  la protesta o simplemente haciendo gala de una fuerte represión indiscriminada sobre los sectores populares. Sin los secuestros, detenciones, desapariciones tan masivos como entonces, los Campos de Concentración y Detención desparramados en el territorio, las zonas “liberadas”, el robo de bebé, intercambio de prisioneros y tanto más, se ha tejido sin embargo un gran operativo de complicidad judicial mediático continental. En lugar de esas acciones tan denunciadas que caracterizan etapas anteriores del colonialismo, se impone en el Cono Sur una política con unas tácticas diferentes pero coherentes, con el fin de neutralizar representaciones populares que le disputen poder al totalitarismo. Además de manera rápida y violenta, pero sin costos políticos ni derramamiento de sangre, en 2016 se ejecutó en Brasil un golpe parlamentario contra la presidenta democráticamente electa, Dilma Rousseff, siendo sustituida por el actual presidente de facto, Michel Temer. Este proceso gracias a la difamación contra Lula,  llevó a Bolsonaro al poder. Un proceso similar se produjo, ya antes, en 2009 en Honduras, contra el presidente elegido por el pueblo Manuel Zelaya, quien fue apartado de su cargo por un movimiento liderado por un sector del Parlamento de ese país. En 2012, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, legítimo representante de los intereses populares, corrió la misma suerte bajo un operativo del Senado. Dentro de la misma metodología del llamado “Golpe Blando o Constitucional” -y no tanto, con una virulenta represión que se desencadenó posteriormente-, el pasado 10 de noviembre de 2019, se ejecutó un golpe de Estado contra el presidente elegido democráticamente de Bolivia, Evo Morales. Tanto EE.UU. como sus aliados bolivianos de sectores de derecha y la Organización de Estados Americanos (OEA), no demoraron en reconocer al Gobierno de facto pese a su ilegalidad y la fuerte represión contra los que expresaban su rechazo. El ex presidente Correa de Ecuador tiene su  partido proscripto en las futuras elecciones en su país. Es necesario considerar el efecto nocivo de las constantes políticas de esmerilamiento,  boicot,  agresión política y personal permanente a través de persecuciones jurídicas y difamaciones mediáticas  por parte  de la oposición en nuestro país durante los gobiernos de Néstor Kirchner, de Cristina Fernández, así como,  desde el mismo momento en que asume en el 2019 al Gobierno de Alberto Fernández. Los Gobiernos democráticos son corruptos. Los gobiernos bajo el amparo neocolonial hacen negocios, son privados y eso está bien. 

 “Los genocidas de los Falcon del viejo “Cóndor” diezmaron a una generación de los  futuros dirigentes más inquietos ante la injusticia social, pero este nuevo “Cóndor” como lo denominan algunos o las nuevas políticas de injerencias, intentan destruir la confianza no sólo en la política, sino en las instituciones básicas de nuestras repúblicas y en el derecho mismo. “Debemos tener extremo cuidado con esto”, dice Raúl Zaffaroni. Es otro tiempo, es un mundo multipolar, las estrategias son más disimuladas (en algunos casos), pero no por eso, menos efectivas. 

El pensar desde nosotras 

Nosotras nos juntamos a pensar, queremos dejar una nominación para luego pensar en posibles caminos que nos posibiliten una salida a estas propuestas de sometimiento y así salir del círculo de encierro que significa el no poder nombrar, el no poder pensar, el no poder actuar. ¿Cuáles son las salidas? Seguramente las múltiples ingenierías de resistencia de los sectores populares, las pasadas y las actuales nos abrirán camino.

Vale recordar que dentro de las estrategias populares también que el 28 de setiembre de 1966  ese nombre volvió al pueblo, un grupo de jóvenes peronistas realizó el Operativo Cóndor. Dieciocho jóvenes estudiantes y obreros asestaron un golpe a la flamante dictadura de Juan Carlos Onganía: secuestraron un avión de línea, lo aterrizaron en las Islas Malvinas y allí izaron siete banderas argentinas que flamearon durante 36 horas. Reclamaron la soberanía sobre ese territorio y aguardaron que un sector del Ejército aprovechara esa irrupción y desembarcara en las islas para recuperarlas. Dos sobrevivientes de aquella gesta recuerdan, “Lo nuestro fue más lírico que lo de los pibes de 1982; fuimos por convicción nacional”, compara Pedro “Tito” Bernardini, uno de los diecisiete militantes que volaron bajo el mando del dirigente Dardo Cabo. “No se trató de un hecho delictivo, porque no delinque quien exige lo que es suyo”, aclara Norberto Karasiewicz, otro de los sobrevivientes. La elección del día se basó en dos hechos. Estaba en el país el esposo de la reina de Inglaterra, Felipe de Edimburgo, en carácter de presidente de la Federación Ecuestre Internacional. Y el contralmirante José María Guzmán debía volar al territorio del que era gobernador, Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur. El suceso convocó a Kelpers y jefes de la milicia de la isla, quienes inmediatamente fueron  tomados como rehenes “hasta tanto el gobernador inglés reconozca que estamos en territorio argentino”, advirtió Dardo Cabo desde la radio del avión. Bajo esa presión, se aprestaron a cantar el Himno Nacional. “Quisimos entregarle la autoridad a Guzmán, pero nos dio la espalda y se negó a cantar”, reniega Karasiewicz, un sobreviviente de aquel tiempo. El gobernador de la dictadura cuando tuvo posibilidad de hacerse cargo, dejó de lado su responsabilidad – Luego en el 82  desde el gobierno dictatorial nos contaban de su pronto y nuevo espíritu anticolonial, no creíble por cierto. De pie y frente a la mirada de todos, Cabo proclamó: “Ponemos hoy nuestros pies en las Islas Malvinas argentinas para reafirmar con nuestra presencia la soberanía nacional y quedar como celosos custodios de la azul y blanca (…) O concretamos nuestro futuro o moriremos con el pasado”. Cientos de militantes se movilizaron en varias ciudades y el flamante dictador, sobresaltado, se preocupó en calmar las intranquilas aguas diplomáticas, por entonces a cargo de su canciller, Nicanor Costa Méndez, el mismo de la aventura de Malvinas de 1982. Una vez resuelta la tensión, el gobierno de Onganía emitió un comunicado en el que expresó que “la recuperación de Malvinas debe ser resuelta por la vía diplomática y no por un acto de piratería”. Los dieciocho jóvenes de entre dieciocho y treinta y dos años, a quienes la CGT calificó de “héroes”, fueron llevados al penal de Ushuaia y luego juzgados y condenados en Tierra del Fuego. Varios de ellos luego en la dictadura del setenta y seis fueron asesinados.