Por el mundo

De aquí de allí, en mí todo

Graciela Cachi Arabaolasa

Edsbjörke, Suecia

A mis hijes Juliana, Juan Manuel e Ignacio.

Octubre 1981 libertad a medias

El portón se abrió
el portón se cerró
el bar del frente
una cerveza en nuestro nombre
dijeron las compañeras,
cumplo el encargo 
me mareo, falta de costumbre
veo doble, siento doble,
ellas adentro, yo afuera.

Llegada a destino asignado
madrugada
mis hijes duermen
mis hijes despiertan 
los gemelos me ven
se esconden bajo la colcha
mi niña me mira
nos metemos en la misma cama
dormimos abrazadas
¿será un sueño?

A la policía
presente
aquí estoy 
no me he ido
ponga firma
cada día
cada semana
una y otra vez
otra vez y muchas.

Camino por la Villa
el río, la plaza, el ferrocarril
reencuentro con amigues
los que siempre estuvieron
los que no se borraron
encuentros con ausencias.

Ocho meses pasaron
el PEN levantado
a disposición de mi misma
¿libertad completa?

Exilio, despedida, el viaje a Suecia, la familia pequeñita se rearma, la grande del otro lado del charco, desgarrones, mis hijes, sus abuelospadres allá, nosotros aquí. La primera nieve, tres pares de ojos negros mirando por la ventana, los copos que caen en silencio. El tiempo que pasa, adquisición de nuevos códigos, otro idioma que va entrando de a poquito, los hijes que van echando raíces, yo empujando para adelante a los manotones. Un pie aquí otro allá, cientos de cartas que van y vienen, familias de compañeres que aún quedan en las cárceles escriben y cuentan, solidaridad de aquí y de allá.

Democracia recuperada, regreso a Argentina, de vacaciones. Reconocer sabores, olores, escuchar que alguien me llama por mi nombre en la calle, sentir pertenecer. Mis pequeños que disfrutan, descubren, redescubren, recordamos juntos de allá y de acá. ‘Los suequitos modulan muy bien el castellano’, dicen, ‘cómo suena el sueco’ les preguntan. Nuevamente a Suecia, descubrir que mis pies reconocen esta tierra, sus colores, sus sabores, son ahora también míos. Aquí nos asentamos, mi vena pedagógica me da trabajo, armamos vida, nueva pareja, la familia se amplía, nuevos proyectos, encuentro con el barro, nuevo siglo.

Nicaragua, dos años que se hicieron ocho. Encuentro con un pueblo, ilusión de una revolución que fue, quedan huellas, mujeres campesinas resistiendo su vida entera, mi mirada se amplía, mujeres de fuego y barro, entiendo su lucha de día a día, sin rótulos ni pancartas, su consigna, salir adelante con dignidad, pelearle a la vida, mucho más. Me enseñan, aprendo, recibo, doy. Disfruto. De nuevo en Suecia, más recuerdos, más vivencias en mi mochila, nuevamente a las escuelas, tratar de abrir ventanas, ampliar miradas, jóvenes y niños latinoamericanos, de otros horizontes, familias buscando mejor futuro, migración, segregación. Los años pasan, pañuelos verdes que llegan hasta esta tierra, manos jóvenes que los enarbolan, acompaño.

Octubre 2020, casi 40 años han pasado. Los nietes que llegan, crecen, me hablan en sueco, contesto en castellano, ‘abuela’ me dicen, el poder de una palabra, en ellos los abrazos que antes nos robaron. Los hijes, mi orgullo, mi compañero, mi cable a tierra. Mi séptima década me sorprende aquí, en Suecia, otras tierras en los estantes, en las paredes, el mate en la cocina, el dulce de leche devorado por los hijes y nietes, tortillas de maíz, Sandino iluminado, cuadros, máscaras, esculturas, objetos, sabores, colores, códigos de aquí, códigos de allá, memorias de todos lados, familia, naturaleza, disfruto primaveras, veranos, otoños, amigada con el invierno, Argentina, Nicaragua, de visita, mi casa aquí, en mí todo, que no estoy dividida, aunque cueste.

* Nací y me crié en Villa María, Córdoba y alrededores. Estudié y milité en San Luis. Fui detenida junto a mi hija Juliana de un año y a mi entonces compañero en abril de 1977 yo estaba embarazada de Juan Manuel e Ignacio, mis gemelos que nacieron en cautiverio. Fui presa política hasta junio de 1982 cuando me levantaron el PEN después de haber estado con ’libertad’ vigilada desde octubre de 1981 en el domicilio de mis padres en Villa María. En agosto de 1982 salí refugiada a Suecia con mis tres hijos, aquí nos esperaba su papá que había podido salir antes del país.

* Dibujo de Ignacio Alonso.

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